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8 abr 2026

Leisure Suit Yo$hi in the Land of the Crazy Palomiteros

 

HIPERCAPITALISMO en el Reino Champiñón. Quizá, y teniendo en cuenta el estado de las cosas, lo único que podemos esperar de un estreno como Super Mario Galaxy: La Película; un artefacto tan obscenamente revolcado en su propio fanservice como muerto por dentro. ¿Y es esto necesariamente malo? Pues creo que tampoco hay que llevarse las manos a la cabeza. Si el lore de los fontaneros ha caído en manos de gente como Illumination no van a servirnos arte y ensayo, las miras estarán más enfocadas al noble arte de hacer los dineros como objetivo existencial. Sorpresa para nadie. Y tampoco creo que eso sea la debacle-de-la-cultura-occidental-de-masas que profetizan algunos porque estemos ante el enésimo caso de película masacrada por la crítica (con razón) pero elevada a los altares por el fandom (con razón, también).

Lo mismo es que la película no era para tí, Nintendero viejuno de más de 10 años de edad que se ajusta las gafas de pasta actualizando su blog. Pero dejemos aparcado su análisis para otro día porque de lo que venía a hablar hoy es del puñetero palomitero de Yoshi: complemento elevado a la categoría de artefacto especulativo por obra y gracia de los mismos engranajes de los que se sirve, establece y perpetúa la obra principal. Si has leído esta última frase del tirón, coge aire y te espero tras el salto.

30 mar 2026

refugio(s)

Siempre he conceptuado Mundo Alocado como refugio. En todas sus variantes espacio-temporales. Es su razón de existir, aunque también tengo que decir que no la única (algo que he descubierto hace bien poco). En este sentido, la arquitectura del bunker es, conceptualmente, muy sencilla: hay miles de millones de inclemencias fuera por lo que hay que acomodar un rinconcito survivalista, ale. Destartalado pero con un toque cute. Post-apocalipsis meets coziness. Pero eso es justo aquí y ahora, mientras doy forma a esto. Al terminar de escribir, al publicar y establecer el nexo con el exterior, hay que cerrar la puerta, seguir los protocolos de descontaminación oportunos y volver al Mundo Real™

¿Y quién aguanta la Realidad? Creo que no conozco a nadie y yo no voy a ser menos. Así que toca acudir a otros refugios, que afortunadamente los hay. Algunos más evidentes que otros porque lo que parece un simple libro puede tener en su interior la clave para trascender. Pueden ser etereos, liminales, imaginados... pero también hay emplazamientos físicos y tangibles destinados a curar el alma. Uno de esos lugares en los que (menos de lo que debería) he buscado cobijo es Crisi, un espacio maravilloso del que siempre salgo cambiado. Cualquier curso con Azahara Alonso me deja saturado de estímulos y con un listado de descubrimientos, recomendaciones y conexiones a investigar que hacen que me olvide de la apatía por una temporada. Fue ella quien me puso tras la pista de Mi año de descanso y relajación (2019) de Ottessa Moshfegh, que en esta casa es, ahora mismo, muchas cosas, entre otras: próxima lectura y catalizadora-quizá-responsable de que escriba de nuevo por aquí. 
 
Lo cual me lleva a pensar en qué proceso mental ha hecho que me ponga de cebo motivador para salir de la apatía precisamente esta obra sobre el vacío existencial. De momento el libro ha ascendido a lo más alto de la pila de lectura y, cual Pokémon, está capturado y dispuesto a entrar en combate. En su pokéball particular: la propia bolsa de lectura de Crisi. Un refugio portatil para llevar siempre encima, para tomar conciencia, resistir, continuar.
 

28 mar 2026

it is happening again

Efectivamente: estoy de vuelta. O eso espero. 1305 días fuera del bunker en esta ocasión, cifra que me ha desconcertado un poco cuando me he puesto a hacer las cuentas. Nunca quise enterrar Mundo Alocado (mucho menos que su último post fuera una canción de Harry Styles). Simplemente creo que me ha pasado lo que me termina pasando siempre: que me perdí y no sabía cómo volver a casa. Tampoco me siento "encontrado" en este preciso momento que estoy aporreando las teclas. Hace un frío en el bunker del tipo que se te mete por debajo de la piel y ahora mismo lo siento más cercano al espacio liminal que otra cosa. 

Tampoco se a dónde voy a llegar esta vez. No hay plan más allá de las ganas y la necesidad de volver a adecentar este refugio.

Lo que sí se es que hoy es mi cumpleaños [44] y volver por aquí era uno de mis autoregalos. Entre los otros (he sido explendido, creo que lo merezco) me he tendido un par de trampas. He encontrado (o mejor dicho: me han encontrado) dos libros que están directamente relacionados con temas que quiero abordar por aquí y creo que van a ser los responsables de que este final de post sea un punto y seguido en la página. It is happening again.

1305

31 ago 2022

As it was (Harry Styles, 2022)

Supongo que a estas alturas del verano estaréis bastante cansados de esta canción. Yo no lo tengo muy claro: me la he encontrado todas y cada una de las veces que estaba husmeando videoclips en la MTV pero todas y cada una de esas veces la he dejado estar (no he quemado el botón de FFW>> quiero decir). Me ha parecido la incursión especial de una temporada en la que no me ha llamado la atención prácticamente nada. Al menos ya tengo asumido que es culpa mía, simplemente no puedo quejarme de un panorama en el que el extraño soy yo. Soy el abuelo Simpson gritándole a una nube, rechinando los dientes mientras farfullo la mentira esa de que cualquier tiempo pasado fue mejor. Pero eso no quita que disfrute esas cuatro migajas que sí puedo comprender y ahí definitivamente entra el Sr. Styles.
 
Y es que descontando que la canción me gusta mucho lo que me ha hipnotizado de veras es ese videoclip tan estiloso que se ha marcado y tan acorde a su propio significado. Al principio del verano se me hacía un poco extraño: ese toque otoñal que tiene (de hecho tipo "ya es otoño en El Corte Inglés") no me pegaba mucho en ese momento, me parecía un mensaje desde el futuro, un teaser de la siguiente temporada que estaba por llegar. Ahora que lo he visto infinitas veces y estamos rozando septiembre me parece que ha terminado encontrando su sitio.

¡Ah! El final me parece de una liberación absoluta. Ideal para despedir este mes de agosto en Mundo Alocado y mirar al futuro, a ver si la propia página y yo conseguimos salir de nuestros particulares círculos viciosos.

24 ago 2022

Lo (demasiado) burdo

El espejo en el que creen mirarse algunos.

Como en Mundo Alocado el rigor y criterio periodísticos brillan por su ausencia (o, al menos, no sacamos pecho por ello constantemente) podemos abordar sin problema temas serios y delicados aunque nos parezcan demasiado burdos. Vamos con ello. 

10 ago 2022

Nice Church (Belako, 2018)

Los más viejos del lugar ya sabrán que tengo cierta tendencia a empacharme de videoclips en verano. Me encanta levantarme/acostarme a horas intempestivas para ver si puedo encontrar algún tesoro entre las toneladas de basura que ofrece la MTV y la verdad es que las recompensas suelen merecer mucho la pena (y, venga, no voy a enarbolar el gafapastismo: suele haber cosas hipercomerciales que me encantan). En el caso de Nice Church de Belako la recuerdo como una disrupción fantasmagórica, como si alguien hubiera hackeado la emisión y me hubiera trasladado a otro plano. Ese videoclip, gloria bendita del renderizado tardonoventero, y la propia canción-ritual son toda una experiencia en sí, pero nada como descubrirlo de madrugada y tan fuera de lugar como precedido por Cardy B y seguido de Jennifer López (ejemplos que podrían ser reales). Una experiencia superliminal en toda regla al alcance de cualquier habitante del verano 2018.

6 ago 2022

Primero como tragedia


Llevaba una temporada esperando a ver qué era lo que me hacía salir del letargo y creo que esto ha sido demasiado para mí. El publirreportaje de los Zelensky para Vogue. Pasen y lean y cojan un cubo para vomitar si lo estiman necesario. Humans of late capitalism ahead

1 ago 2022

Haven't You Noticed (I'm a Star)?

 


Ojalá hacer una entrada tan maravillosa como la de Steven pero, demonios, hago lo que puedo. De alguna manera (creo que) estoy por aquí de nuevo y esta ha sido la canción que tenía en la cabeza cuando he decidido bajar al bunker y ponerme a los mandos. Lo que revela la verdadera intención subrepticia del plan: en el fondo soy una attention-whore de manual y necesito mi ración de casito, qué le vamos a hacer.

De momento estoy quitando las tres capas de polvo del panel de control (578 días sin pasar el plumero) y pensando si hago cambios o lo dejo todo igual. Lo único que tengo claro ahora mismo es que me encanta como termina esta canción:


Haven't you noticed that I'm a star?
I'm coming into view as the world is turning
Haven't you noticed I've made it this far?
Now everyone can see me burning
Now everyone can see me burning
Now everyone can see me burning
...
 

31 dic 2020

We’re Gonna Get There In The End (Demo)

Hay cosas que no cambian. Aquí estoy, tras meses sin actualizar, para escribir algo deprisa y corriendo y "cerrar el año" en la página. La verdad es que Noel Gallagher me lo ha puesto en bandeja: se ha sacado de la manga una canción que es el colofón perfecto a este caótico y destartalado 2020. Casi parece la música de los títulos de crédito finales, un poco de calma y esperanza en medio de toda la vorágine.

No tengo ningún plan concreto para Mundo Alocado en 2021 pero me alegra saber que podré volver a refugiarme por aquí en caso de que lo necesite. Si el año viene tan peleón y con ganas de guerra me cogerá, con los puños bien cerrados, esperándole dentro del bunker.

25 may 2020

Días de borrasca [víspera de resplandores] (pt. 20)

El aplauso sanitario

https://twitter.com/PerterPunk/status/1248972113014333452
De Luis Quiles, artista muy respetado en Mundo Alocado.

Si hiciera un listado de lo peor y lo mejor que he vivido en esta pandemia (que-tanto-queremos-quitarnos-de-encima-pero-que-todavía-no-se-ha-ido) las dudas sobre lo que incluir serían muchas pero el aplauso sanitario tendría un lugar claro. Simplemente es lo mejor y mas bonito que ha pasado en todos estos días. Surgío en un momento durísimo a todos los niveles y su estruendo a las 20:00 en esos primeros días de impotencia y dolor sirvió para canalizar mucha rabia contenida y transformarla en esperanza, mientras ponía en la primera línea de la sociedad a los verdaderos héroes de toda esta pesadilla. Personalmente, nunca había sentido un clamor colectivo tan unánime hacia nada.

Las 20:00 se convirtieron en un cita ineludible en el bunker y animamos a la pequeña N a que se dejara las manos aplaudiendo mientras gritaba "¡vivan los médicos!", que no se trata sólo del gesto sino de compartir y comprender a lo que va asociado. En su punto álgido toda esta performance colectiva ha dejado momentos muy simpáticos como los DJs de balcón poniendo música a todo trapo tras los aplausos o esos hermanamientos entre vecinos que han descubierto su presencia mutua al verse las caras todos los días. Y digo simpáticos porque aunque me haya resultado especialmente cansino que el "Resistiré" del Duo Dinámico me taladrara los oídos un día sí y otro también, al menos no veía la malicia y la hipocresía que posterior, e inevitablemente, han ido surgiendo entre bambalinas.

Como todo buen movimiento con tirón y aceptación social, el aplauso sanitario ha intentado estar politizado desde el primer momento. Es una lacra que tenemos en este pais con practicamente cualquier cosa y con esto no iba a ser menos. Sus intentos de secuestro han sido diversos (el primero de todos los que recuerdo fue una especie de contraprogramación promovida por ya saben ustedes quienes donde se instaba a hacer sonar el himno nacional) pero nadie ha sido capaz de desplazarlo de su intocable franja horaria y diversas protestas, caceroladas y eventos publicitarios diversos (como cantarle el cumpleaños a Amancio Ortega, un Humans of Late Capitalism fino, fino) han tenido que encontrar acomodo a regañadientes a las 21:00.

En cualquier caso, el aplauso sanitario ya ha vivido sus días de gloria y ahora afronta sus últimos estertores. En mi barrio poco a poco se va apagando y la verdad es que tengo mucha curiosidad por ver cuando lo hará del todo. Creo que sigue siendo un gesto necesario pero cargado de un significado que se pierde  por mero desgaste y por colisionar de bruces contra la realidad: de nada sirve el gesto si no aprendemos la moraleja de la historia. Puede que no lo despidamos con la grandeza que se merece pero, aunque muera por olvido, espero que dentro de unos meses, años o decadas no tengamos que repetirlo, porque entonces no habrá valido para nada.
 

24 may 2020

Días de borrasca [víspera de resplandores] (pt. 19)

A (Phase 0) Brave New World

¿Máscara? CHECK. ¿Guantes? CHECK. ¿Distancia social? CHECK


Nueva normalidad...  suena espantoso, ¿verdad? Pero tampoco voy a ponerme muy exquisito porque no traigo ningún término distinto para proponeros, así que con nueva normalidad que nos quedaremos en esta página.

Si el problema al final no es el término en sí. Es como nos va a golpear en el estómago.

A principios de mayo probe un pequeño pedacito de eso en mis carnes. Tuve el primer vistazo al mundo que nos espera después de todos esos paseos vacíos y apurados, de kilometro a la redonda al barrio y sin destino ni propósito concretos. Siempre apurado, con las gafas empañadas por culpa de las mascarillas (ya he probado todos los trucos habidos y por haber, gracias) y con una niña de 5 años, a la que no le ofrece realmente nada el exterior, tirandome del brazo para volver al bunker porque lo que quiere es volver a socializar con su clase, colegio y amigos.

Por primera vez en semanas tenía un paseo al aire libre con objetivo: mi primera cita previa en la tienda de cómics. Una experiencia recubierta de extrañeza pero que no me pareció irreal sino un adelanto de como se van a desarrollar los acontecimientos a partir de ahora, un teaser de lo que viene.

La tienda de cómics es, muy posiblemente, lo mas cerca que estoy de profesar una religión. Para mí no es tan sólo un espacio físico donde comprar cosas (porque puedes tirar de Amazon y tan agusto, ¿no?) sino que pasa por ser un lugar de peregrinación, casi un santuario. Me gusta tanto ir a comprar como todo el cacharreo asociado: disfruto preparando la lista de la compra, descubriendo in situ las cosas que se me han pasado por alto, encontrándome a gente que conozco y, sobre todo, hablando con el tendero. En las circunstancias normales previas a la pandemia era uno de mis momentos preferidos de la semana, un bloque de tiempo dedicado exclusivamente a mí que disfruto como un enano desde que salgo por la puerta del bunker hasta que vuelvo.

Como había hecho los deberes, solicitando mi cita y leyendo las instrucciones, el escenario que me encontré tampoco me cogió de sorpresa. Tuve la tienda a mi completa disposición y para mí sólo durante media hora, no podía tocar absolutamente nada y tenía que tomar las medidas de higiene a las que nos estamos habituando (mascarilla, gel hidroalcohólico). Me alegré mucho de hablar de nuevo con el tendero y forcé (es un decir) bastante la compra porque realmente el tema de las novedades había quedado en stand-by y la tienda estaba exactamente igual que el último día que fuí (11 de marzo, cuando cerraron los colegios) pero quería hacer una compra considerable para celebrar el reencuentro.

Fue en el camino de vuelta cuando me entró el bajón. Por una parte pensaba en el privilegio de toda la situación: el poder comprobar de primera mano que la tienda no cierra, el ser uno de los habituales que va a intentar seguir al pie del cañon mientras se recupera así como comprobar en directo que la vida sigue, que poco a poco las aguas volverán a su cauce. Por otra parte me entristecía todo lo marciano, la absurdez de que me de rabia no poder toquetear todos los cómics de la estantería para llevarme el que esté mejor o el no haber podido encontrarme a ningún habitual para darle palique. Estupideces que daban forma a la esperiencia completa y que quien sabe cuando recuperaré (si es que son recuperables).

Mañana arranca la Fase 1 en Madrid y va a ser una etapa de reencuentros de todo tipo, sobre todo familiares. Personalmente, no se todo esto me genera ahora mismo mas ansiedad o miedo, pero estoy deseando afrontarlo de una vez por todas.

23 may 2020

A Perfect Circle LIve: Featuring Stone and Echo (Red Rocks Amphitheatre, Morrison, Colorado, 2013)

¡No se desconfinen (todavía) que aún hay más! He vuelto a tener un pequeño bloqueo (medio mes de nada) que lo único que me indica es que todo esto de los diarios de la cuarentena toca a su fin. Hay cosas que fluyen de forma natural y parece ser que ya no tengo esa necesidad que tenía al principio de pasarme por aquí a escribir unas líneas para ir sobrellevando los días. No se si esto es bueno, malo o regular pero empieza la desescalada en Mundo Alocado: voy a dar salida a unos cuantos borradores durante la semana que viene, haré un poco de reflexión del estado de las cosas (SPOILER: el Estado/Fase de Crispación actual me tiene completamente superado) y ya veremos lo que depara el futuro a la página.

Por lo pronto os invito a otro #yomequedoencasa con el que muy posiblemente sea el último concierto que ponga. Para el colofón he seleccionado uno de A Perfect Circle, grupo importantísimo para mí y que, no se muy bien por qué, suele acompañarme en etapas de cierre o transición. Tengo que dosificarlos porque siempre me ponen un tanto melancólico pero ahora mismo me vienen de perlas porque es justo como estoy animicamente. Featuring Stone and Echo es un conciertazo monumental, para disfrutar a altas horas de la madrugada, repanchingados en el sofá y con algo para beber que le haga justicia (por ejemplo). Me ha funcionado mil veces como una nana cargada de calma y tranquilidad, sobretodo con esas covers que se marcan de Imagine y When the Levee Breaks que curan directamente el alma. 

Espero que os sirva tanto como a mi para desconectar unos momentos.

3 may 2020

Días de borrasca [víspera de resplandores] (pt. 18)

Haz lo que digo, no lo que hago.

Fiestas del 2 de mayo de 2020. Malasaña desconfinada.
Al final no eran sólo los de los perros o los que tienen niños: ¡el conjunto de la puta sociedad es egoista e irresponsable!

¡¿Sorpresa!?

Inicio de la Fase 0 de la desescalada del confinamiento y tengo que decir que es la primera vez en todo este tiempo que la realidad que me llega a través de WhatsApp y redes sociales coincide con lo que veo en las inmediaciones del bunker. Si esta mañana desayunaba con las vergonzosas imágenes de las jaranas de Malasaña y Lavapies de ayer, para rematar el día he salido a tirar la basura sobre las 21:00 y he alucinado. Bicis, niños, abuelos, familias enteras de paseo, grupetes de chavales... y una escasez de mascarillas, guantes o distancias de seguiridad (sí, mi nivel de paranoia me permite hacer escáneres situacionales en el acto) de plantearte si ha terminado ya la pesadilla y, encima, eres idiota y no te has enterado.

Como os he ido contando en algunos reportes el bunker desde el que emito está situado frente a un parque bastante apañado, uno de esos sitios ideales para hacer triquiñuelas con las prohibiciones, pero, hasta ahora, mi impresión era que en el barrio se estaban haciendo las cosas mas o menos bien. Es cierto que en los primeros días había bastante listillo quedando con los amiguetes para sacar al perro pero nada que no arreglara la conjunción implacable de la Gestapo del balcón y la Policia. Quitando un par de altercados razonables, la verdad es que en muchos momentos del confinamiento me ha relajado mirar por la ventana y ver actitudes responsables. Me ha hecho pensar mucho en como una minoría irresponsable te rompe el esquema de las cosas y distorsiona tus impresiones (y tu ánimo). Y sigo pensando que hay una mayoría de personas que se están tomando las instrucciones con la seriedad que requiere la situación pero con la estampa que me he encontrado a pie de calle se me ha caído el alma a los pies.

2 may 2020

Noel Gallagher - Live BBC Radio 2 In Concert (BBC Radio Theatre, London, 2015)

En Mundo Alocado somos animales de costumbres y ya sabéis que aquí se rinde pleitesía absoluta al Sr. Noel Gallagher. Tarea nada fácil, por cierto, que el amigo se las trae con sus polémicas absurdas y su EGO del tamaño del sol. Encima sus últimos trabajos tampoco es que nos hayan llamado mucho la atención... pero si hay algo que tenemos como constante en nuestras vidas es que sus conciertos en plan acústico son siempre un remanso de paz y calma en tiempos de incertidumbre. Vamos, que estaba tardando en aparecer en las sesiones #yomequedoencasa que hemos montando para los sábados de confinamiento.

No sabemos muy bien por qué hemos seleccionado este concierto en concreto porque teníamos varios para elegir. Quizá nos resulte de los mejores por una conjunción de factores: un setlist impecable, gran calidad de grabación y sonido y que él no está muy estúpido que digamos (no se lía a insultos con nadie del público, por ejemplo... ¡que son cosas que [le] pasan [muy frecuentemente]!).

Sigue teniendo la capacidad de agarrar una guitarra y hacer que se detenga el tiempo así que todos los temas están lo impecables que merecen (hay diamantes como Listen Up! o Cast No Shadow de poner los pelos como escarpias) pero me gustaría destacar D`yer wanna be a Spaceman? que posiblemente sea la mejor versión que he escuchado. 

Agarrad algo para beber, repachingaos en el sofá y a disfrutar el concierto como merece:

1 may 2020

TANK! Virtual Session 2020 by SEATBELTS Produced by Yoko Kanno

Vamos a comenzar mayo con alegría que este abril-confinado ha sido duro para los ánimos (pero, oye, que prueba superada. Seguimos). Veremos lo que nos depara este mes en cuanto a desconfinamientos y recuperación de normalidades diversas pero desde Mundo Alocado queremos ponerle un opening enérgico y optimista al inicio de esas Fases de la desescalada que tendremos que superar como si fuera un videojuego.

Y esta versión de la maravillosa TANK! de Cowboy Bebop nos ha arrancado una sonrisa. Resulta que Yoko Kanno y los Seatbelts se han sacado de la manga un proyecto paralelo (Season Starducks) para conectar músicos (requisitos: Only good kids staying-at-home like a good dog can participate) y hacer versiones desde la reclusión domiciliaria. La verdad es que el resultado de muestra es muy bueno. A diferencia de la infinidad de versiones-Frankenstein que están surgiendo estos días, que tienen mucho corazón y buenas intenciones pero el resultado final es desastroso, esto suena realmente bien:


BONUSTRACK: Y tampoco nos vamos a tirar mucho el rollo porque ni pajolera idea de japones pero si vais al Twitter de Mataro Misawa (el batería que abre el anterior video) podéis ver una especie de teaser/ensayo (o vete a saber... ¡Descubridlo vosotros!) en el que se ve bien a la buena de Yoko haciendo el idiota.

30 abr 2020

Días de borrasca [víspera de resplandores] (pt. 17)

The Decimation


Comparar la situación actual con el chasquido de Thanos es frívolo e infantil, pero esto es Mundo Alocado y en algún momento iba a tener que hacerlo. Llamadlo fanservice si queréis y estará bien dicho porque mi cabecita llena de superhéroes, cacharreo y cultura pop trotona, no puede evitar pensarlo. Tengo Avengers: Endgame muy presente estos días no sólo porque se estrenara justo hace un año sino por todas las similitudes con la situación actual. Ya no es unicamente que un evento catastrófico haya sumido a toda la humanidad en el caos y la desesperación; es cómo habla de la pérdida, de la superación del trauma colectivo y cómo sobreponernos a ello.

La primera mitad del metraje bien podría ser una introducción al mundo que nos vamos a encontrar post Covid-19 pero parece ser que lo único que ha permeado en el imaginario popular es su (muy satisfactoria, pero vacía) segunda mitad, cargada de ruido, fanfarría y ajustes de cuentas de todo tipo. Porque del mensaje de la propia película (y practicamente de todo el MCU hasta la fecha), mejor ni hablar ahora mismo. Aquello de que sólo cuando dejemos nuestras diferencias de lado y estemos unidos podremos plantar cara a adversidades mas grandes que la vida... no parece estilarse mucho estos días.

Pienso mucho en ese mundo post Covid-19 (la nueva normalidad o como queráis llamarlo) y en sus consecuencias, a lo que vamos a tener que enfrentarnos y a lo que habremos perdido en el camino. Y eso que no se me va a ocurrir mencionar a los muertos en este blog de tres al cuarto, porque creo que es un tema que le viene muy grande y porque merecen el mínimo de respeto que todos los buitres y miserables que están sacando tajada de la desgracia no les conceden.

Lo que me viene comiendo la cabeza esta semana es el deterioro del tejido de la realidad en su vertiente mas local: cuanto va a quedar de mi cotidianeidad cuando pase esto. No es un pensamiento que me haya venido de golpe y porrazo justo ahora, digamos que empezó a germinar hace unas semanas cuando uno de mis locales favoritos anunció su cierre definitivo. Me sorprendió mucho el comunicado porque la mayoría de negocios, aunque la situación y el futuro se prevean terribles, proyectan cierta esperanza al futuro, a celebrar el reencuentro cuando llegue esa nueva normalidad. Pero este no era el caso y la noticia me sentó como un puñetazo en el estómago.

Pensar que no será ni el primer ni el último negocio local que va a echar el cierre me supera. Tengo bastante vinculación (incluso emocional) con muchas tiendas de mi ciudad y el goteo de cierres que viene ocurriendo desde la crisis del 2008 me entristece y cabrea mucho, me hace pensar en el tipo de sociedad de mierda que hemos creado que prefiere ahorrar una miseria a tener un comercio local sostenible, que de oportunidades de trabajo y alegría a las calles.

Mi barrio en concreto ya lleva bastantes años con la salud de sus tiendas y comercio muy tocada y todo parece indicar que esto va a ser el último clavo en el ataud. Cada vez que desaparece un local pienso que deja una "cicatriz" porque lo mas habitual es que tras el cierre nunca vuelva a abrir de nuevo y la estampa que deja, de oscuridad y abandono, es lo que va a permanecer a pie de calle por los siglos de los siglos. En estos últimos años han sido muy pocas las excepciones de locales que han vuelto a la vida y casi siempre ha sido peor el remedio que la enfermedad porque los únicos negocios que germinan son las casas de apuestas.

En todo esto pienso ahora que puedo dar esos paseos de un kilometro a la redonda del bunker, con mi hija de la mano, las gafas empañadas por la mascarilla y todos los bajos comerciales en un estado comatoso del que seguramente no salgan. Un mundo lleno de cicatrices.

26 abr 2020

Días de borrasca [víspera de resplandores] (pt. 16)

¿Es que nadie va a pensar en los niños?

Domingo 26 de abril. Mediodia. Cualquier calle de la geografía española.

Pues no, nadie va a pensar en los niños. Y mucho menos sus padres. Ni en los niños ni en nadie en particular porque si alguien tenía algún tipo de confianza en que 43 días de confinamiento nos ayudan a hermanarnos más con el resto de la sociedad y a ser responsables... ¡Ja!

Hoy comienza parte de la desescalada del confinamiento con una medida muy solicitada y que ha generado bastante polémica como es la de permitir que los niños puedan salir a pasear. La polémica se ha ramificado en dos frentes: los ataques al Gobierno (que no supo transmitir las medidas correctamente y, además, tuvo que rectificarlas sobre la marcha) y cierta oposición social entre grupos que consideran que conceder tal "privilegio" a los niños es (tachese lo que no proceda) improcedente, innecesario o injusto. Dichos motivos a su vez los podemos clasificar entre la precaución ante la pandemia/responsabilidad social y, directamente, la envidia cochina, en un debate que suena sospechosamente similar al que ya se dió al principio de confinamiento con aquello de dejar salir a los perretes para hacer sus necesidades.

Personalmente, las medidas, como finalmente han sido adoptadas (limitar las salidas con menores a hacer la compra no tenía ningún sentido), me parecen necesarias y de sentido común. Mi situación es privilegiada porque la Pequeña N (5 años) está comportándose de forma ejemplar y el Pequeño B (8 meses) demasiado preocupado está con los dientes que le están saliendo para plantearse nada más. Y sin embargo ambos necesitan salir por muchas cosas que me parecen obvias pero, sobre todo, porque no pueden entender ni racionalidar la incertidumbre del confinamiento como podemos hacerlo los adultos (evidentemente, quien necesita salir mas es N). Pero puede que mi juicio esté nublado por el mero hecho de ser padre porque he debatido bastante sobre ello durante esta semana con personas que no tienen hijos. Expuesta mi opinión sobre la necesidad me han preguntado mucho sobre lo que iba a hacer (sobre todo tras el anuncio inicial, el de sacarlos de casa unicamente para hacer la compra) y mi respuesta era que no lo sabía, que tenía que ver cómo estaba la situación para decidir.



Y aquí ha entrado en juego un concepto que me enloquece desde que nos confinamos: cómo percibo el mundo exterior desde la ventana del bunker y lo que veo a traves de internet, redes sociales, medios de comunicación, etc.

Si me atengo a lo que he visto en la red durante la mañana de hoy me hundo en la miseria. Mareas humanas de ciudadanos con su prole, familias enteras domingueando (¿pero no era un adulto x hasta 3 menores?), niños en parques corriendo, jugando, apelotonados unos sobre otros... distancias de seguridad en stand-by... ¡familias enteras en la playa!...

No salimos de esta hasta 2021. Confinados para la eternidad.

Son imágenes de vergüenza absoluta, de perder la esperanza en el género humano. No me gusta ponerme la etiqueta de padre porque me parece que las etiquetas generalizan colectivos a granel. Conozco padres estupendos y responsables y auténticos descerebrados y de hecho me hace bastante gracia que me pregunten algo "como padre" porque no se qué se esperarán que represente mas que a mí mismo y mis neuras. Dicha esta parrafada, como padre no puedo entender esas imágenes tal y como me llegan y consumo (habrá mil excepciones y casuísticas particulares que se me escapan). ¿En qué coño están pensando?

Así que querría contaros mi experiencia personal de hoy porque es bien distinta.

¡Preparados para salir!

En un principio no tenía pensado salir hoy con la Pequeña N porque intuía que el primer día iban a producirse escenas como las que he descrito mas arriba. Desgraciadamente creo que entra dentro de lo esperable y, de hecho, si me acojo a mi experiencia personal reciente no puedo olvidar cuando suspendieron las clases el pasado 11 de marzo y el parque situado enfrente del bunker se saturó de niños y abueletes.

Pero durante toda la mañana he visto un escenario muy propicio desde la ventana. Pocos adultos y niños y comportamientos responsables. Una grata sorpresa y un contraste radical con las imágenes y videos que me llegaban al movil. El panorama me ha parecido tan bueno que finalmente me decidí a salir y la cosa no ha ido nada mal. La Pequeña N y servidor nos hemos ataviado a la Mad Max y nos ha acompañado en nuestro pequeño paseo la Paranoia Absoluta para ayudarnos en todo momento a cumplir las Reglas del Coronavirus (tenemos que ir de la mano, no nos podemos tocar la cara, si vemos a un amigo hay que "abrazarle desde lejos", etc). También nos ha acompañado cierta sensación de que estaba haciendo algo mal lo que ha hecho que llevara a la pobre por la calle como si fuéramos a comprar droga. Creo que ha sido una especie de cargo de conciencia por todos esos padres protagonistas de las imágenes del jolgorio y la irresponsabilidad, por salir a la calle al igual que han hecho ellos aunque las circunstancias no fueran las mismas.

Ha sido un paseo muy corto (20 minutos) y extraño porque al ser domingo por la tarde (hemos salido a las estratégicas 16:00 para encontrarnos a cuanta menos gente mejor) el impacto de ver el barrio hibernado, con todas las tiendas cerradas y sin un alma por la calle, me ha parecido que era lo propio del día y de la hora no del contexto actual. Como misión de reconocimiento ha estado bien y ya veremos como resulta el resto de días que salgamos, que no tienen por qué ser necesariamente todos. Si es que podemos salir dentro de una semana porque visto lo visto...

25 abr 2020

The White Stripes - Under Blackpool Lights (Winter Gardens, Blackpool, 2014)

Vale, ya puedo confirmar que he perdido totalmente la noción del tiempo. Acabo de caer ahora mismo (19:42) que es sábado y toca sesión de concierto en Mundo Alocado para el #yomequedoencasa. Como mas vale tarde que nunca (sobretodo en esta página) os dejo la selección de hoy para la que he tirado de otro de mis clásicos básicos: Under Blackpool Lights de The White Stripes. Señor conciertazo que se marcaron Jack y Meg, sin duda mi favorito de todos los que he visto suyos (y esto me parecen palabras mayores porque tienen algunos memorables). Puede que sea por ese arranque tan enérgico o porque tiene la versión mas memorable de Truth doesn't make a noise que he escuchado pero estuvieron impecables, conviertiendo temas que en los álbumes de estudio me parecían bastante sosetes en autentícos himnos cargados de energía y contundencia. Con esto seguro que desaparecen el acartonamiento y la pochez que tenemos encima con el confinamiento.

Apagad las luces del salón, subid el volumen de la tele y a electrizaros como está mandado: