30 abr. 2020

Días de borrasca [víspera de resplandores] (pt. 17)

The Decimation


Comparar la situación actual con el chasquido de Thanos es frívolo e infantil, pero esto es Mundo Alocado y en algún momento iba a tener que hacerlo. Llamadlo fanservice si queréis y estará bien dicho porque mi cabecita llena de superhéroes, cacharreo y cultura pop trotona, no puede evitar pensarlo. Tengo Avengers: Endgame muy presente estos días no sólo porque se estrenara justo hace un año sino por todas las similitudes con la situación actual. Ya no es unicamente que un evento catastrófico haya sumido a toda la humanidad en el caos y la desesperación; es cómo habla de la pérdida, de la superación del trauma colectivo y cómo sobreponernos a ello.

La primera mitad del metraje bien podría ser una introducción al mundo que nos vamos a encontrar post Covid-19 pero parece ser que lo único que ha permeado en el imaginario popular es su (muy satisfactoria, pero vacía) segunda mitad, cargada de ruido, fanfarría y ajustes de cuentas de todo tipo. Porque del mensaje de la propia película (y practicamente de todo el MCU hasta la fecha), mejor ni hablar ahora mismo. Aquello de que sólo cuando dejemos nuestras diferencias de lado y estemos unidos podremos plantar cara a adversidades mas grandes que la vida... no parece estilarse mucho estos días.

Pienso mucho en ese mundo post Covid-19 (la nueva normalidad o como queráis llamarlo) y en sus consecuencias, a lo que vamos a tener que enfrentarnos y a lo que habremos perdido en el camino. Y eso que no se me va a ocurrir mencionar a los muertos en este blog de tres al cuarto, porque creo que es un tema que le viene muy grande y porque merecen el mínimo de respeto que todos los buitres y miserables que están sacando tajada de la desgracia no les conceden.

Lo que me viene comiendo la cabeza esta semana es el deterioro del tejido de la realidad en su vertiente mas local: cuanto va a quedar de mi cotidianeidad cuando pase esto. No es un pensamiento que me haya venido de golpe y porrazo justo ahora, digamos que empezó a germinar hace unas semanas cuando uno de mis locales favoritos anunció su cierre definitivo. Me sorprendió mucho el comunicado porque la mayoría de negocios, aunque la situación y el futuro se prevean terribles, proyectan cierta esperanza al futuro, a celebrar el reencuentro cuando llegue esa nueva normalidad. Pero este no era el caso y la noticia me sentó como un puñetazo en el estómago.

Pensar que no será ni el primer ni el último negocio local que va a echar el cierre me supera. Tengo bastante vinculación (incluso emocional) con muchas tiendas de mi ciudad y el goteo de cierres que viene ocurriendo desde la crisis del 2008 me entristece y cabrea mucho, me hace pensar en el tipo de sociedad de mierda que hemos creado que prefiere ahorrar una miseria a tener un comercio local sostenible, que de oportunidades de trabajo y alegría a las calles.

Mi barrio en concreto ya lleva bastantes años con la salud de sus tiendas y comercio muy tocada y todo parece indicar que esto va a ser el último clavo en el ataud. Cada vez que desaparece un local pienso que deja una "cicatriz" porque lo mas habitual es que tras el cierre nunca vuelva a abrir de nuevo y la estampa que deja, de oscuridad y abandono, es lo que va a permanecer a pie de calle por los siglos de los siglos. En estos últimos años han sido muy pocas las excepciones de locales que han vuelto a la vida y casi siempre ha sido peor el remedio que la enfermedad porque los únicos negocios que germinan son las casas de apuestas.

En todo esto pienso ahora que puedo dar esos paseos de un kilometro a la redonda del bunker, con mi hija de la mano, las gafas empañadas por la mascarilla y todos los bajos comerciales en un estado comatoso del que seguramente no salgan. Un mundo lleno de cicatrices.

26 abr. 2020

Días de borrasca [víspera de resplandores] (pt. 16)

¿Es que nadie va a pensar en los niños?

Domingo 26 de abril. Mediodia. Cualquier calle de la geografía española.

Pues no, nadie va a pensar en los niños. Y mucho menos sus padres. Ni en los niños ni en nadie en particular porque si alguien tenía algún tipo de confianza en que 43 días de confinamiento nos ayudan a hermanarnos más con el resto de la sociedad y a ser responsables... ¡Ja!

Hoy comienza parte de la desescalada del confinamiento con una medida muy solicitada y que ha generado bastante polémica como es la de permitir que los niños puedan salir a pasear. La polémica se ha ramificado en dos frentes: los ataques al Gobierno (que no supo transmitir las medidas correctamente y, además, tuvo que rectificarlas sobre la marcha) y cierta oposición social entre grupos que consideran que conceder tal "privilegio" a los niños es (tachese lo que no proceda) improcedente, innecesario o injusto. Dichos motivos a su vez los podemos clasificar entre la precaución ante la pandemia/responsabilidad social y, directamente, la envidia cochina, en un debate que suena sospechosamente similar al que ya se dió al principio de confinamiento con aquello de dejar salir a los perretes para hacer sus necesidades.

Personalmente, las medidas, como finalmente han sido adoptadas (limitar las salidas con menores a hacer la compra no tenía ningún sentido), me parecen necesarias y de sentido común. Mi situación es privilegiada porque la Pequeña N (5 años) está comportándose de forma ejemplar y el Pequeño B (8 meses) demasiado preocupado está con los dientes que le están saliendo para plantearse nada más. Y sin embargo ambos necesitan salir por muchas cosas que me parecen obvias pero, sobre todo, porque no pueden entender ni racionalidar la incertidumbre del confinamiento como podemos hacerlo los adultos (evidentemente, quien necesita salir mas es N). Pero puede que mi juicio esté nublado por el mero hecho de ser padre porque he debatido bastante sobre ello durante esta semana con personas que no tienen hijos. Expuesta mi opinión sobre la necesidad me han preguntado mucho sobre lo que iba a hacer (sobre todo tras el anuncio inicial, el de sacarlos de casa unicamente para hacer la compra) y mi respuesta era que no lo sabía, que tenía que ver cómo estaba la situación para decidir.



Y aquí ha entrado en juego un concepto que me enloquece desde que nos confinamos: cómo percibo el mundo exterior desde la ventana del bunker y lo que veo a traves de internet, redes sociales, medios de comunicación, etc.

Si me atengo a lo que he visto en la red durante la mañana de hoy me hundo en la miseria. Mareas humanas de ciudadanos con su prole, familias enteras domingueando (¿pero no era un adulto x hasta 3 menores?), niños en parques corriendo, jugando, apelotonados unos sobre otros... distancias de seguridad en stand-by... ¡familias enteras en la playa!...

No salimos de esta hasta 2021. Confinados para la eternidad.

Son imágenes de vergüenza absoluta, de perder la esperanza en el género humano. No me gusta ponerme la etiqueta de padre porque me parece que las etiquetas generalizan colectivos a granel. Conozco padres estupendos y responsables y auténticos descerebrados y de hecho me hace bastante gracia que me pregunten algo "como padre" porque no se qué se esperarán que represente mas que a mí mismo y mis neuras. Dicha esta parrafada, como padre no puedo entender esas imágenes tal y como me llegan y consumo (habrá mil excepciones y casuísticas particulares que se me escapan). ¿En qué coño están pensando?

Así que querría contaros mi experiencia personal de hoy porque es bien distinta.

¡Preparados para salir!

En un principio no tenía pensado salir hoy con la Pequeña N porque intuía que el primer día iban a producirse escenas como las que he descrito mas arriba. Desgraciadamente creo que entra dentro de lo esperable y, de hecho, si me acojo a mi experiencia personal reciente no puedo olvidar cuando suspendieron las clases el pasado 11 de marzo y el parque situado enfrente del bunker se saturó de niños y abueletes.

Pero durante toda la mañana he visto un escenario muy propicio desde la ventana. Pocos adultos y niños y comportamientos responsables. Una grata sorpresa y un contraste radical con las imágenes y videos que me llegaban al movil. El panorama me ha parecido tan bueno que finalmente me decidí a salir y la cosa no ha ido nada mal. La Pequeña N y servidor nos hemos ataviado a la Mad Max y nos ha acompañado en nuestro pequeño paseo la Paranoia Absoluta para ayudarnos en todo momento a cumplir las Reglas del Coronavirus (tenemos que ir de la mano, no nos podemos tocar la cara, si vemos a un amigo hay que "abrazarle desde lejos", etc). También nos ha acompañado cierta sensación de que estaba haciendo algo mal lo que ha hecho que llevara a la pobre por la calle como si fuéramos a comprar droga. Creo que ha sido una especie de cargo de conciencia por todos esos padres protagonistas de las imágenes del jolgorio y la irresponsabilidad, por salir a la calle al igual que han hecho ellos aunque las circunstancias no fueran las mismas.

Ha sido un paseo muy corto (20 minutos) y extraño porque al ser domingo por la tarde (hemos salido a las estratégicas 16:00 para encontrarnos a cuanta menos gente mejor) el impacto de ver el barrio hibernado, con todas las tiendas cerradas y sin un alma por la calle, me ha parecido que era lo propio del día y de la hora no del contexto actual. Como misión de reconocimiento ha estado bien y ya veremos como resulta el resto de días que salgamos, que no tienen por qué ser necesariamente todos. Si es que podemos salir dentro de una semana porque visto lo visto...

25 abr. 2020

The White Stripes - Under Blackpool Lights (Winter Gardens, Blackpool, 2014)

Vale, ya puedo confirmar que he perdido totalmente la noción del tiempo. Acabo de caer ahora mismo (19:42) que es sábado y toca sesión de concierto en Mundo Alocado para el #yomequedoencasa. Como mas vale tarde que nunca (sobretodo en esta página) os dejo la selección de hoy para la que he tirado de otro de mis clásicos básicos: Under Blackpool Lights de The White Stripes. Señor conciertazo que se marcaron Jack y Meg, sin duda mi favorito de todos los que he visto suyos (y esto me parecen palabras mayores porque tienen algunos memorables). Puede que sea por ese arranque tan enérgico o porque tiene la versión mas memorable de Truth doesn't make a noise que he escuchado pero estuvieron impecables, conviertiendo temas que en los álbumes de estudio me parecían bastante sosetes en autentícos himnos cargados de energía y contundencia. Con esto seguro que desaparecen el acartonamiento y la pochez que tenemos encima con el confinamiento.

Apagad las luces del salón, subid el volumen de la tele y a electrizaros como está mandado:

20 abr. 2020

20 de Abril (Celtas Cortos y amigos. Versión 2020 Covid-19)

Quién me iba a decir a mí que iba a poner 20 de abril de Celtas Cortos en la página... Nada en contra de ellos que soy bastante fan (En estos días inciertos... forma parte de mi ADN musical y Skaparate nacional me sigue pareciendo un temazo que casi no ha perdido vigencia) pero con esa canción me pasa lo mismo que con Fiesta Pagana de Mägo de Oz: quemada por sobrexposición. Bajón absoluto de sólo tararearla. Intento esquivarla siempre que puedo porque encima me trae nostalgia de la mala, de darme cuenta de todo el tiempo que ha pasado desde entonces (¡hoy cumple 30 años!).

Pues nada, resulta que se han sacado de la manga un montaje-Frankenstein con la canción versionada por un puñado de amiguetes desde el confinamiento... y me ha parecido precioso, de soltar la lagrimita. Es un homenaje a sí mismos y a la canción pero, sobre todo, (y esto es lo que los diferencia de muchas cosas similares que estamos viendo estos días y que apestan a ego) a los verdaderos héroes de todo esto.

Este el tipo de cultura popular que toca el corazoncito de esta página.

#nonospodránparar


19 abr. 2020

Días de borrasca [víspera de resplandores] (pt. 15)

Truth doesn't make a noise



Durante este domingo tarde me ha llegado por WhatsApp un calendario que desgranaba cómo iba a ser la desescalada del confinamiento en el futuro próximo. Las imágenes (precedidas del profético ►Reenviado, un detector de bulos natural) ofrecían un escenario bastante creíble, muy detallado y con unas explicaciones de lo más razonables. Lo que no ofrecían por ninguna parte eran el acceso a la fuente original o alguna manera de contrastar de dónde venían. Efectivamente, otro bulo más

Aunque la verdad es que me ha gustado mucho. 

Si esto fuera un juego de rol usuaría esa hoja de ruta para avanzar en la historia. Me la he guardado para hacer un CORONA-BINGO cuando vayan llegando las fechas y así ver cuanto acertó. Pandemia-ficción y profecias a la Nostradamus por la vía digital para estos días tan inciertos.

Ni es el primero ni será el último de los bulos que me lleguen por WhatsApp aplicación de la que me encantaría prescindir y que siento que me tiene secuestrado (vaya tontería, ¿verdad?, pero la maldición del grupo del colegio no se la deseo a nadie). Como conocéis de sobra es un iman de propagación de bulos gigantesco y desde que empezamos la cuarentena, al menos en mi caso, esto se ha multiplicado de una forma insorportable. Es terrible que te lleguen las mismas mierdas sin contrastar por todo tipo de grupos distintos pero lo peor de todo es el ruido que hacen. Practicamente da igual que se desmientan con la misma velocidad que llegan porque siempre impactan de alguna manera, sobre todo los que cuentan lo que el receptor quiere oir. Mi nivel de saturación en este confinamiento es tan demencial que no me creo absolutamente nada de lo que me llegue por allí y, si me apuráis, tampoco de lo que envío yo mismo.

Es una guerra donde el bulo siempre gana porque con sólo generar una pequeña duda ya consigue su objetivo (mi contestación-tipo favorita cuando cuestionas: "bueno, yo te lo envío por si acaso"). El tiempo y la energía que hay que emplear para desmontarlos es inversamente proporcional a la velocidad con la que llegan/golpean/se expanden; un combate absurdamente desigual que desgasta y mina la moral. Ojalá tuviera alguna pauta para poderlos evitar pero en estos días tan proclives a su expansión me está ayudando combatirlos como ya profetizaran Los Simpson.

18 abr. 2020

[石渡 太輔] Rock on 2Night GUILTY GEAR LIVE 2016 (Shinjuku Blaze, Tokyo, 2016)

Vamos a desentumecer un poco la semana con el concierto del sábado en Mundo Alocado que hoy, además, os traigo una rareza. O al menos a mí me lo parece así que espero que disfrutéis del menú de hoy: videojuegos, heavy metal y mucho guitarreo.



Soy ultrafan de la saga de videojuegos de lucha Guilty Gear y de su creador, Daisuke Ishiwatari. Este señor no sólo es el director creativo y diseñador del concepto, personajes e historia de los juegos sino que también está al mando de su impresionante apartado musical. Amante del heavy metal y el rock y virtuoso de la guitarra, ha compuesto todos los temas de una saga que está llena de guiños a grupos de los que es fan, como MetallicA, Iron Maiden, Gamma Ray, Judas Priest, Queen... casi nada. Si los juegos son brutales su banda sonora hace que sea mi saga de juegos de lucha favorita.

Los temas suelen ser instrumentales y estar asociados a cada personaje del juego pero con el paso de los años se ha sacando de la manga diversas colaboraciones con grupos japoneses (fundamentalmente con Lapis Lazuli) para que hagan versiones vocales de esos temas. La mayoría de esas versiones me encantan pero hasta hace poco pensaba que eran anecdóticas, que estaban recopiladas a modo de bonustrack para los fans del juego y poco mas. Un poco lo que hizo Sega en su día con B.B. Queens donde sacaron un recopilatorio mítico con versiones vocales de algunos temazos de sus clásicos.

Lo que no sabía es que también había montado conciertos en directo así que durante esta cuarentena me he puesto a recopilar material y ponerme al día. A partir de Guilty Gear Xrd la banda sonora de cada juego ha incorporado directamente temas vocales con Naoki Hashimoto (Outrage) como cantante y me llevé una grata sorpresa al descubrir que habían hecho un concierto, que es el que os dejo hoy. Me ha costado bastante encontrarlo con calidad decente y poderlo descargar de BiliBili (¿el Youtube japonés?) pero creo que es lo más productivo que he hecho en este confinamiento.

Me llaman muchísimas cosas la atención del concierto desde lo majete que parece Ishiwatari (el tipo demuestra que es un as de la guitarra) hasta las pintas de Hashimoto (lo menos rockstar que os podáis echar a la cara). De Ishiwatari sólo decir que tiene todo mi respeto y animación. Se ha marcado unas bandas sonoras memorables con temazos que tienen guiños constantes a sus amados referentes sin que sean canciones menores o una mera copia de lo que quiere homenajear. Y Hashimoto me parece un tipo entrañable que lo da absolutamente todo y llega como buenamente puede al final del concierto. Chocan, para bien, esas pintas de las que os hablaba con su actitud cuando se pone en materia. 

Sin mas preámbulos por mi parte, aquí tenéis el concierto (cuya ficha técnica os dejo aquí):


15 abr. 2020

Días de borrasca [víspera de resplandores] (pt. 14)

A copy of a copy of a copy

Me encantaría deciros que la Semana de Pascua le ha sentado bien a Mundo Alocado pero es justo lo contrario. Personalmente, este pequeño puente de cuatro días sin trabajar me ha venido de perlas para desconectar del estrés laboral diario pero desde este lunes tengo la sensación constante de que no me acabo de despertar del todo. Una mezcla de hastío e irrealidad que me ha estallado en la cara.

Hoy es miércoles y he tenido que verificarlo varias veces a lo largo del día. Afortunadamente tengo un gif para todo. Estoy en este punto:


Hablaba el otro día de que sentía que estábamos en la mitad del camino en lo relativo al confinamiento. Una percepción inventada y que no se cuanto tiene de real. Tampoco se muy bien cuando ni por qué empecé a tomar este pasado puente como una tabla de salvamento en medio de esta riada, como si fuera una parada para repostar y afrontar el último tramo. El caso es que creo que ese pensamiento ha modificado mi propia rutina para mal, empezando por invocar miedos de esos que no te cogen de sorpresa porque sabes que están ocultos desde el principio. Pienso realmente que lo peor nos espera al salir del tunel y darme cuenta de que se atisba una luz al fondo me parece aterrador ahora mismo. Debe ser eso lo que ha activado esa mezcla de hastío e irrealidad que mencionaba antes y que ha logrado bloquearme. Aun así, la fortuna/desgracia de Schrödinger: (afortunadamente) quedan menos días pero (desgraciadamente) todavía quedan. O quizá, y en este tramo concreto, piense en esos términos de forma invertida.

Por descontado, y pese al miedo, tengo curiosidad por ver lo que queda de la realidad que conocía. Pero ahora mismo me conformo con sobrevivir a la semana y poder distinguir el día de mañana del de hoy.

10 abr. 2020

Días de borrasca [víspera de resplandores] (pt. 13)

28 días después...


¡Felices primeros 28 días de confinamiento! Al menos los oficiales, que aquí en el bunker llevamos alguno mas. No se vosotros pero, aunque cada vez pesen más los días, a mí se me están pasado en un suspiro. Tengo una sensación rara en cuanto al paso del tiempo ahora mismo, de atisbar el final del túnel pero no sentir que estemos a medio camino sino que queda bastante más. Veremos lo que pasa, seguiremos aguantando y seguiremos reportándolo por aquí.

Al principio de todo esto me llamó un poco la atención que mucha gente de mi entorno estuviera… aburrida. Sin saber muy bien qué hacer en sus casas. Me sorprendío mas todavía que las quejas fueran practicamente a la semana del encierro... con lo que quedaba (y queda) por delante. Aquí seguramente tengamos otro tipo de problemas que les parecerán absurdos (con toda la razón del mundo) a otros, pero… ¿aburrirnos? Jamás. En condiciones normales el bunker siempre ha estado hiperabastecido de material cultural de todo tipo y estos días, con la cantidad de iniciativas alucinantes y solidarias que han salido durante el confinamiento, mucho más. Os parecerá una estupidez pero hay una cosa que me hace feliz: la mayor parte de la infraestructura cultural que me abastece se está portando de lujo. Artistas y creadores que admiro, editoriales, tiendas… todos poniendo su granito de arena en esta crisis.

Hoy quería hacer un pequeño acopio de enlaces y recomendaciones así que, tras el salto, una parte del material cultural con el que me estoy alimentando estos días.

8 abr. 2020

Mad World (Curtis y Diva Smith desde el confinamiento en L.A., 2020)

Un pequeño interludio musical en medio de esta Semana de Pascua tan rara que se nos ha quedado con el confinamiento.

Mundo Alocado debe su nombre a Mad World la mitiquísima canción de Tears for Fears. Mas concretamente a la maravillosa versión que hizo Gary Jules y que aparecía en Donnie Darko, una de mis obsesiones fílmicas y que siempre tengo a mano para crear agujeros de gusano y dejar contenido críptico por aquí y por allí. Esa versión me pone la piel de gallina, es una de esas canciones que tengo que dosificar porque, por muchos y muy personales motivos, tiene un impacto muy emocional en mí.

Me ha encantado que el propio Curt Smith, junto a su hija Diva, se versione en plan acústico desde su casa con un resultado que acerca su canción a esa versión que hiciera Gary Jules. Suena incluso a paradoja temporal lo que, además, le da un encanto especial.

La versión es preciosa y me ha encantado que padre e hija compartan este momento. De alguna manera, y siendo una canción muy triste y melancólica, me han transmitido una energía muy positiva.

Un poco de luz para sobrevivir a estos días tan oscuros.


6 abr. 2020

Días de borrasca [víspera de resplandores] (pt. 12)

  • The Whitelist



Es curioso como los eventos del Mundo Real™ a veces impactan en la página y a veces no. Cualquier vivencia que tenga suele tener su réplica por aquí de una u otra manera, pero luego hay temas que son importantes para mí y ni tan siquiera menciono. Creo que es un error porque cuando echo la vista atrás me resulta extraño no haber hablado de tal o cual cosa (por ejemplo, desde que hemos empezado el año estoy bastante enganchado a Psycho Pass y debería dedicarle una entrada para recordarlo en el futuro, aunque no se me de muy bien hacer reseñas en general). Saco esto a colación porque hoy quiero hablar de Estrella Galicia, la cervecera y la cerveza. Y he caído en la cuenta de que no he hablado de cerveza en la página jamás de los jamases... cuando llevo varios años catando todo lo que cae en mis manos y registrándolo en Untappd, maravillosa aplicación que os recomiendo. El problema es que no soy muy buen sommelier de cerveza que digamos, me limito a clasificarlas en formato binario (me gusta/no me gusta) y las puntúo con estrellitas con bastante poco criterio. Aún así, aquí tenéis mi perfil, donde veréis que he catado unas cuantas. No esperéis reseñas (que no hago), ni fotos medianamente decentes pero sí alguna tontería que otra

Toda esta introducción para decir que de las cervezas industriales Estrella Galicia es mi favorita. Tuve la suerte de descubrirla hace muchos años en Santiago de Compostela y me voló la cabeza que la cerveza normal, de grifo, que tenían todos los bares fuera tan buena. Eran otros tiempos y la cultura de la cerveza artesanal no estaba tan asentada como ahora (de hecho no recuerdo ni un sólo bar en Madrid que la tuviera en grifo) pero sigo pensando que en su ámbito es la mejor. Y ojo, que no soy una persona que menosprecie una Mahou bien tirada o incluso (sí) una Cruzcampo. Creo que las cervezas tienen un contexto muy concreto y hay que saber apreciarlas en el momento y lugar adecuados. Llevaba mucho tiempo sin probar una Estrella Galicia (porque prefiero catar cualquier otra que no haya probado e ir engrosando la lista del Untappd) pero, las cosas del confinamiento, es la cerveza con la que me estoy dando homenajes en estos días. Vamos, que es una marca que me gusta mucho y que me despierta simpatías. ¡Y encima patrocina el mejor festival de música que se hace en nuestro pais!


https://twitter.com/ManuRodriguezCC/status/1243900350760960000?ref_src=twsrc%5Etfw


Por todo esto y mucho mas me resultó muy positiva la noticia de que Estrella Galicia no fuera a realizar un ERTE justo en este preciso momento. El actual escenario en materia laboral ya es bastante terrorífico pero no deja de sorprenderme como multinacionales podridísimas de pasta (y ni tan siquiera estoy hablando del monto internacional, sino de los beneficios que obtienen en nuestro país) aprovechan la mínima para tirar de los mecanismos que sean necesarios para no asumir, no ya pérdidas, sino mermas en sus beneficios. Estamos en un contexto dificilísimo en el que deben adoptarse medidas extremas para salvaguardar la continuidad de los negocios, pero (¡vaya casualidad!) precisamente determinados gigantes, que cuentan con el suficiente músculo económico como para recoger su medalla de supervivientes cuando escampe el temporal, han sido los primeros en saltar del barco. Por supuesto que estas mercantiles no viven del aire pero una cosa es el control de daños y otra no dignarse a afrontar ni el primer envite.

Por supuesto, no soy tan ingenuo.

Lo de Estrella Galicia puede ser publicidad encubierta. Una campaña de imagen preciosa en un momento durísimo. Y no creo que aferrarse a un ERTE sea el deseo oculto de cualquier mercantil parasitaria y carroñera, aunque las circunstancias y el momento legitimen moralmente a algunos actores mas que a otros. Pero quiero pensar que existen empresas con un mínimo de decencia y apuntarlas en una lista mental blanca, para recordar cómo se comportaron durante esta crisis y darles (continuar dándoles) mi apoyo como consumidor.

Teniendo en cuenta lo anterior...

  • The Blacklist



... veo conveniente también hacer justo lo contrario. Crear una lista negra en la que apuntar todas esas empresas que están aprovechando la coyuntura actual para sacar beneficio de esta crisis. Mas que para recordarlo, para no olvidarlo, que creo que son conceptos distintos. Como no estoy, ni ahora ni nunca, en condiciones de adoctrinar a nadie, os invito a hacer vuestras propias listas, a buscar a esos gigantes con falsos pies de barro de los que hablaba antes. Tenéis material de sobra estos días donde la miseria y el salvesé quien pueda campan a sus anchas. Por mi parte las apuntaré en el cuaderno que precede a estas líneas.


[CONTENIDO NO PATROCINADO POR ESTRELLA GALICIA -quiero decir, que me paguen cuando quieran, aquí estoy. Si voy a hablar bien de ellos gratis. Se acepta pago en especie.]

5 abr. 2020

Días de borrasca [víspera de resplandores] (pt. 11)

The things you own end up owning you


Para el reporte de hoy me toca lloriquear un poco. Problemas del primer mundo y filosofía de baratillo. Si no queréis acompañar, la salida está en la esquina superior izquierda. 

Desorden, consumismo, acumulación de cosas, recuerdos, angustia y neuras diversas, en el marco de esta cuarentena, tras el salto.

4 abr. 2020

Nine Inch Nails live at Mad Cool Festival (Madrid, 2018)

Nuevo parón en los Días de borrasca [víspera de resplandores] para coger un poco de aire y ofreceros unos minutos musicales. Es muy posible que dedique los sábados a poner por aquí conciertos que me gustan porque me parece hasta necesario para romper la rutina semanal y marcar diferencia para adentrarnos en el fin de semana. Nunca fue mi intención colgar conciertos en la página porque a la que pestañee los retiran (¡señores abogados del copyright, tengan piedad!) pero estamos en días espaciales y que, eso, que #yomequedoencasa y esto es un planazo para el śabado tarde-noche.

Para hoy he escogido otro concierto de los que tengo en la recamara y que me pongo de vez en cuando porque me encantan, aunque en este caso puedo decir directamente que estoy obsesionado. Es la actuación de Nine Inch Nails en el Mad Cool de 2018, que fue retransmitida en streaming por RTVE y que suena en mi cabeza en bucle desde entonces. Por lo general cualquier concierto de NIN que he visto (cualquier cosa que hacen, en verdad) está cuidadísimo pero este en concreto podría ser mi favorito. Creo que es porque tiene uno de los arranques mas espectaculares que he visto y me voló la cabeza la forma en la que está grabado: parece ser que son las imágenes que el grupo retransmitía por los monitores del escenario. No se si está grabado con drones o si el amigo David Fincher se dejó caer por allí para orquestarlo todo pero el resultado es brutal.

Podéis encontrarlo en mil sitios pero esta es mi aportación. Atentos a la impresionante The day the world went away: es posible que no sea la canción más recomendable justo en el contexto actual... o todo lo contrario. Los pelos como escarpias. Disfrutadlo.


Y no os vayáis que aun hay mas. Trent y Atticus siempre han sido muy cariñosos con los fans y en esta situación tan terrible no podían fallar. En medio de esta pandemia han sacado dos discos para descargar gratuitamente, GHOST V: TOGETHER y GHOST VI: LOCUST (para escuchar en diferentes momentos del confinamiento... ahora veréis) acompañados de una carta preciosa, de esas que llenan de esperanza y que reproducimos aquí: 

*Click*

Friends-

Weird times indeed...

As the news seems to turn ever more grim by the hour, we’ve found ourselves vacillating wildly between feeling like there may be hope at times to utter despair – often changing minute to minute. Although each of us define ourselves as antisocial-types who prefer being on our own, this situation has really made us appreciate the power and need for CONNECTION.

Music – whether listening to it, thinking about it or creating it – has always been the thing that helped us get through anything – good or bad. With that in mind, we decided to burn the midnight oil and complete these new Ghosts records as a means of staying somewhat sane.

Ghosts V: Together is for when things seem like it might all be okay, and Ghosts VI: Locusts… well, you’ll figure it out.

It made us feel better to make these and it feels good to share them. Music has always had a way of making us feel a little less alone in the world… and hopefully it does for you, too. Remember, everyone is in this thing together and this too shall pass.

We look forward to seeing you again soon.

Be smart and safe and take care of each other.

With love,
Trent & Atticus

2 abr. 2020

Días de borrasca [víspera de resplandores] (pt. 10)

Kill your idols (pt. 1)

Vaya, vaya... resulta que los héroes de nuestra sociedad no eran los futbolistas, ni las celebrities, ni los famosetes de tres al cuarto, youtubers o influencers diversos. ¿Quién lo iba a decir? Cosas que pasan en las pandemias, darnos cuenta como sociedad de quienes son realmente imprescindibles y salirles a aplaudir todos los días a las 20:00. De todo lo que nos pase en esta crisis espero que no olvidemos esto porque, literalmente, nos va la vida en ello. 

Pero hoy yo venía a hablar de influencers. Terreno pantanoso para aquí el menda porque, bueno, os resumo mi relación con el mundo del postureo de esta manera:

El abuelo Simpson sería yo, astuto lector. La nube, Dulceida que hoy le toca.

No es que el mundillo de los influencers me pueda gustar mas o menos es que, directamente, no me veo con derecho a opinar porque no son un producto destinado a mí. Soy un señor mayor (38 años en estos momentos) contemplando a personas con unas inquietudes y modos de vida que me parecen de otro planeta pero, eh, que no me tienen que parecer ni bien ni mal. Cada uno que elija a sus ídolos que yo ya tengo a los míos. Y creo firmemente en que generalizar siempre es malo y que hay de todo pastando (posando) por Instagram, pero pienso igualmente que este grupo de elegidos/deidades de la era del postureo tienen una responsabilidad de la que no son conscientes y que en escenarios apocalípticos, como en el que nos toca bailar ahora, quedan retratados como lo que son, sin filtros de unicornio que valgan. Vamos, que muchos de ellos son unos putos irresponsables que no tienen dos dedos de frente. Y eso los convierte en peligrosísimos.

Resulta que todo viene porque en esta casa seguimos con devoción a Mercrominah, excelente artista  y estelar instagramer. Habitualmente suele dar mucha cera a ese grupúsculo de energúmenos en su cuenta en lo que podemos calificar como una labor social (poca broma). Y desde que hemos empezado el confinamiento parece que le ha tocado hacer horas extra: que si una que se ha comprado un perro justo ahora para sacarlo a pasear (¡!), otra que si haciendo unboxings todo el día de pijadas que pide por Amazon (como si el mundo no estuviera ardiendo fuera), la que volvió a ser enfermera y a los dos días se contagió de Coronavirus... y a cobrar cheques del ¡Hola! con la exclusiva (esta da para un post entero).

Estos días estoy viendo de todo eso y mucho más, pero me quedo con el caso de Dulceida. Resulta que, tras la declaración del estado de alarma, el Ministerio de Sanidad contactó con la influencer por excelencia de nuestro pais para que enviará mensajes a sus seguidores relativos al confinamiento y a la necesidad de quedarse en casa. Bien, Sanidad, bien, y lo digo sin acritud. No van a contactar con Mundo Alocado para que se conciencien los cuatro sospechosos habituales que se dejan caer por aquí. La capacidad de alcance que tiene una Dulceida de la vida es poderosísima y contactar con ella es una manera excelente de hacer llegar un mensaje complicado a un target concreto. Pero, ay, la inconsciencia: al día siguiente (y al otro... no lo se porque lo haya estado mirando compulsivamente -bueno, sí-) la muchacha presumía en sus stories de fiestas en su casa a las que había invitado a amistades del barrio. Pasen y vean. Y den unos likes y suban las visitas de esta mamarracha. Quien sabe si el nuevo orden social que viene pondrá en su sitio a esta tropa y esto es su canto del cisne: