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11 dic 2014

Cosmic Dragon (Carlos Vermut, 2012)


Conocí a Carlos Vermut con Cosmic Dragon porque en esta casa seguimos con gran interés todo lo que la editorial ¡Caramba! se traiga entre manos. Este pequeño homenaje/broma/reflexión a costa de la obra de Akira Toriyama me demostró que Vermut conocía muy bien los tics y resortes que dieron forma a uno de los shonen más significativos del género. El hiperdramatismo, las situaciones más grandes que lo divino y lo humano e incluso esos tempos imposibles que tendían hacia el infinito en el anime estan aquí, expuestos de forma casi religiosa, como si el cómic fuera un estudio de los lugares comunes que transitaba la serie madre en vez de lo que lo que finalmente es: un puñetero chiste. Un chiste muy tonto que se le atragantará a más de uno pero que plantea más problemas morales y cuestiones de interes que el exterminio de un planeta lleno de namekianos. Y que, aunque no lo parezca, no deja de ser un homenaje respetuoso por parte de un fan.


Creo que a día de hoy hay que deconstruir Dragon Ball en estos términos, algo que estimule un poco las reblandecidas neuronas de los niños de los '90 y que les recuerde que ya tienen una edad (hombreya!). Aparte, a mí cosas como este Cosmic Dragon me resultan tan simpaticonas que pongo en el punto de mira a su autor y quedo pendiente de visionar tanto Diamond Flash como esa Magical Girl que pinta maravillosa y cuya existencia, independientemente de cualquier otra consideración, hay que aplaudir como si nos fuera la vida en ello.

8 dic 2014

MonteLab o vivir por encima de las posibilidades de otros


Lo que más me jode de la monserga aquella de que hemos “vivido por encima de nuestras posibilidades” es la parte de verdad que tenía o, mejor dicho, aquellos casos concretos que la justificaban. No hay que ser demagogo ni en uno ni en otro sentido, es completamente cierto que determinados usos y costumbres pre-crisis empujaron a muchas personas (tanto normales y razonables como auténticos inconscientes) a dar sentido a esa frase, a contribuir al mantenimiento de un Sistema™ que se estaba destruyendo a sí mismo con su propia ilógica. Por supuesto no generalizaremos porque en esta página no caemos en errores tan cómodos y, sobre todo, porque la frase ha sido usada como venenoso mantra moralizador por el mismo tipo de impresentables que nos enfangaron en la miseria.

4 dic 2014

Turtle Power: The Definitive History of the Teenage Mutant Ninja Turtles (Randall Lobb, 2014)


Este año se celebra el 30 aniversario de las Tortugas Ninja, una franquicia a prueba de bombas que no sólo ha logrado sobrevivir a la década de los '90 sino que a día de hoy continúa teniendo una salud envidiable. Buena prueba de ello es el reciente éxito de la nueva película de imagen real producida por Michael Bay que si bien, y en mi humilde opinión, tiene una pinta espantosa, ha servido para poner de manifiesto (por si alguien lo dudaba) que esta franquicia tiene cuerda para rato y capacidad sobrada para reinventarse. De esta forma entiendo que propuestas cómo la citada película están completamente enfocadas a captar nuevos adeptos entre la chavalería actual mientras que documentales como Turtle Power: The Definitive History of the Teenage Mutant Ninja Turtles son artefactos de nostalgia pura destinados a celebrar ese cumpleaños como se merece.

1 dic 2014

Un grupo de aficionados al balompié

 
No hace falta que rememore mucho los hechos porque el lector medio de Mundo Alocado (quien presupongo que es lector medio al menos) los tendrá bien presentes. Pero vamos allá: en 1994 un par de desquiciados asesinaron a sangre fría a un pobre hombre con la supuesta excusa de que representaba a la víctima de un juego de rol que se habían montado en sus perturbadas cabecitas. Podían haber encontrado sus motivaciones en cualquier otra parte pero fue ese juego inventado el que les permitió canalizar su demencia. El caso hizo correr ríos de tinta y provocó el estallido de la mayor y más vergonzosa campaña de criminalización contra un producto cultural por parte de todos los medios de comunicación del país. De golpe y porrazo los juegos de rol, completamente desconocidos para el público generalista hasta el momento, se convirtieron en la mayor amenaza social presente, poco menos que instrumentos que incitaban al asesinato y que convertían a cualquier joven que se relacionara con ellos en un psicópata. Poco importaron las voces críticas con esa información tan sesgada o las opiniones fundamentadas de expertos, el “periodismo” más amarillista extendió sus tentáculos y sacó pecho orgulloso de haber encontrado un yacimiento de petróleo sensacionalista en este suceso. El daño moral fue incalculable y durante mucho tiempo los juegos de rol vivieron una época de oscuridad absoluta en este país, la mera mención del tema era poco menos que un tabú social hasta el punto de que en mi caso particular he vivido múltiples situaciones muy incómodas en las que he tenido que dar explicaciones sobre mi hobby. La exposición del caso fue tan brutalmente sensacionalista que aún a día de hoy compruebo estupefacto como gente de mi entorno más cercano tuerce el morro cuándo les hablo de propuestas tan instructivas (e inocuas) como Pequeños Detectives de Monstruos.

El amigo de esta casa Bindôlin Filadut, autor del recomendadísimo blog Caverna de Rol, definió a la perfección en su divertido y mordaz artículo “Los juegos de rol y mi suegra” el estigma imborrable que persigue a los juegos de rol desde aquel lamentable suceso, mediante el concepto conocido en Derecho como “pena de banquillo”. Da igual lo equivocados que estuvieran los medios generalistas, o que se hayan confundido churras con merinas con provechoso oportunismo, la fama de los juegos de rol en este país está bautizada en sangre y esa mancha no va a ser borrada nunca.

Hoy hablo de todo esto porque durante el fin de semana ha tenido lugar una batalla campal entre grupos radicales de ultras que se ha saldado con múltiples destrozos, heridos graves y una muerte. Una auténtica barbarie. Todos los titulares y las noticias relacionadas con el suceso son correctas porque a nadie con dos dedos de frente (o sin ellos) se le ha ocurrido asociar el fútbol (el mero deporte, el espectáculo) con los actos violentos de un puñado de descerebrados. Estupendo, eso no tendría ningún sentido, pese a que no sea la primera vez que ocurre algo similar y tampoco sea ningún secreto que los grandes equipos de la primera división amparan entre sus aficionados a auténticas asociaciones criminales, que están perfectamente identificadas pero sobre las que no se hace absolutamente nada. El suceso es lamentable, la presencia de grupos de extrema derecha e izquierda organizados como hinchada de los equipos de fútbol, una lacra. Pero os invito a encontrar la noticia que hable de que los altercados han sido provocados por un “grupo de aficionados al balompié”.