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6 ene 2016

¿Dónde está Rey? (#WheresRey)



Esta imagen de una figura Pop! Vinyl de Rey (escoltada por mis siempre fieles Super Mario y Luigi de la película en imagen real) es la única figura de Rey que he podido encontrar estas navidades sin echar mano de tiendas online. No quiero entrar en muchos detalles pero quería una figura de ella para una especie de cápsula del tiempo que estoy haciendo. No me valía de Finn, Kylo Ren o BB8... quería una figura de la protagonista de la película. Y, en concreto, quería esta, de la colección de figuras de 9,5 cm de Hasbro que han "sustituido" a las clásicas de Kenner. Misión imposible. Me he pateado las suficientes tiendas como para darme cuenta de que no sólo no la tienen, es que no la han tenido en ningún momento. Y se supone, o al menos eso pienso yo, que esa línea de muñecos es la más común de las que distribuye Hasbro.

20 nov 2015

Orbeez Luxury Spa

Una de nuestras actividades favoritas en esta época del año es tragarnos todos los anuncios de juguetes con los que bombardean a los pobres niños en estas fechas. Además, como tenemos cierta blandurriez mental, cualquier cosa medio molona así con brillos, efectos chulos y tonadillas pegadizas que nos pongan por la tele seguramente se cuele en nuestra lista de auto-regalos.

El Sr. Forfy cuando le regalaron la Nintento SIXTY-FOURRRRRRRRR

Disfrutamos, sí, pero también nos horrorizamos con algún que otro anuncio que se las trae y con el sempiterno tema del sexismo, que viene a ser como una tradición más. No es sólo esa institución casposa del azul-para-niño/rosa-para-niña (herramientas-para-ellos/cocinita-para-ellas, etc) sino el continuo afán de la industria juguetera en dinamitar la infancia de las pequeñas a base de asfixiarlas con todo tipo de productos destinados a su “preparación” para esa adolescencia tan ansiada. En este sentido son objeto de muchas más presiones: mientras que ellos tienen bastante más margen para la fantasía, ellas cuentan con un catálogo de productos que ofrece experiencias más conectadas a la realidad y al modo en el que tendrán que interactuar y comportarse en la sociedad del mañana. Es difícil encontrar productos dirigidos específicamente a los chicos que les emplacen a preocuparse por su aspecto personal, las tareas del hogar o la responsabilidad de organizar eventos sociales. ¡O de tener una familia! Experiencias de juego que, como decimos, están ancladas al Mundo Real™, a lo cotidiano. Una de nuestras tesis en Mundo Alocado es que lo malo de que la cocinita sea para las niñas no es sólo que los niños no aprendan a cocinar, sino que están restringiendo la imaginación y las posibilidades de ellas.

Por supuesto, esto es generalizar (mucho) y creemos que la solución es tan fácil como liarse a patadas contra esa etiqueta del azul/rosa que hemos indicado antes. Sin embargo la pelea es difícil porque la avalancha de productos aparentemente inocuos es constante. Anuncios como el siguiente nos desconciertan bastante:


Recapitulemos: un masajeador de pies como ese de la teletienda que le comprarías a tu abuela para aliviar el estrés que toda niña tiene en su vida. Necesitamos que nos expliquen ese concepto. El estrés de la rutina diaria de una niña de 10 años (cuya gigantesca y ordenadísima habitación envidiamos mucho, que conste en acta). A lo mejor estamos un poco puntillosos y quizá lo que realmente escame al Sr. Forfy es que no hayan hecho un modelo para un 46 de pie...

La empresa distribuidora, CIFE, tiene otras lindezas en su catálogo como el Make your case, un cacharro para que hagas fundas de gelatina para el móvil; pero no un móvil cualquiera sino determinados modelos de iPhone y Samsung Galaxy. Los móviles gama-baja que tiene cualquier niña pequeña para llevar al colegio. Este caso quizá sea incluso más sangrante porque un elemento que podría ser neutro como es el uso de un móvil lo sexualiza y empaqueta como producto para niñas. Por otra parte nos sorprende que sea esta misma empresa la que tiene la licencia de Mediterraneo, cuyo catálogo se ha visto tremendamente reducido (¿dónde quedó el Microcheminova?) pero cuya filosofía continúa siendo la antítesis exacta de todo lo que hemos estado hablando. Vivimos en un mundo extraño.

24 mar 2015

Feminism and Pop Culture (Andi Zeisler. Seal Studies. 2008)

 

Mientras me documentaba (un poco, tampoco exageremos) para elaborar los artículos relativos a la polémica con la Barbie ingeniera (#FeministHackerBarbie) y a la reciente obsesión por los culos en la cultura popular (a$$quake) me sorprendió un patrón común que encontré en bastantes artículos relativos a feminismo en su vertiente más pop. Daba por sentado que iba a toparme con la eterna controversia que surge a la hora de interpretar el término y aun así me chocó comprobar como determinadas personalidades (divas de pop-chicle mayoritariamene) hacían especial hincapié en declararse afines a la causa. Me llamó mucho la atención cómo se vanagloriaban expresamente por ello, cómo se afanaban en etiquetarse así en lo que parecía ser más una tendencia de temporada que una convicción de fondo. Quizá sea un debate que se me escapa pero no creo que lo que hacen actualmente Nicky Minaj o Miley Cirus suponga ninguna reivindicación o aporte al respecto pese a que intenten justificar sus "personajes" y modus operandi en el marco de una liberación femenina plagada de clichés. De hecho pienso que representan todo lo contrario: no hay nada más artificial ni prefabricado que una diva de pop-chicle. Ni más peligroso, ya que nos ponemos.

29 nov 2014

#FeministHackerBarbie

No se puede decir que este año que va tocando a su fin haya sido muy bueno para Barbie. La hemos visto protagonizando todos los titulares equivocados en una especie de bucle retroalimentado: las páginas de tendencias nos hacían notar su alarmante pérdida de popularidad por el viejo tema de representar unos valores (morales, estéticos) que cada vez están más disociados a los tiempos que corren y, en consonancia, las páginas de economía hacían notar que esa falta de popularidad estaba haciendo mucha mella en la cuentas de Mattel. Para colmo de males iniciativas como Lammily, muñeca-protesta con medidas y ropero clase media (y con una exagerada colección de imperfecciones cutáneas de todo tipo en su búsqueda del realismo más allá del realismo) son aplaudidas a rabiar y se consideran una victoria sobre todo lo que representa quien fuera el buque insignia de Mattel. Todo esto ya fue analizado con detalle en 1994 en el episodio Lisa vs. Malibu Stacy de Los Simpson con la diferencia de que 20 años después iniciativas de muñecas-protesta como Lisa Lionheart/Lammily plantan cara sin problemas a todo un imperio empresarial. Y tienen todas las de ganar. David contra Goliath en la era del crowdfunding y lo viral.


20 nov 2014

a$$quake


Año 2014. La cultura popular vive sumida en una obsesión enfermiza por los culos. Más concretamente por la exposición y explotación del trasero femenino en todas sus variantes posibles (e imposibles). Diva del pop: no eres nada ni nadie en este mismo momento si no twerkeas convenientemente, que es algo así como calentar al personal meneando el bullate. El culo es la nueva teta, que dicen los entendidos y su exposición/explotación ha de ser absoluta y masiva para garantizar la colonización efectiva y sin concesiones del imaginario popular. Famosa de tres al cuarto: no eres nada ni nadie en este mismo momento sin un belfie en condiciones, etc. Así y poco a poco se van conquistando posiciones y llegamos a auténticos agujeros negros que absorben universos de tendencias enteros, como todo lo relativo a Anaconda de Nicky Minaj, un disco con, directamente, un culo de portada y con un single cuyo videoclip eleva todo esto de lo que os hablo al paroxismo y a la histeria absolutas. Nótese además su nada sutil mensaje: el video muestra una especie de demencial entrenamiento/demostración de movimientos de pandero cuyo objeto, según observamos, no es otro que hacer un twerking como está mandado al macho de turno. Sumisión disfrazada de caramelito pop de consumo masivo.