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29 dic 2015

Lemmy (1945 - 2015)

Lemmy Kilmister nos ha dejado. De golpe y porrazo. Se ha marchado de este plano de la realidad con el mismo ímpetu con el que hacía todas las puñeteras cosas. Hace tan sólo unos días celebraba su 70 cumpleaños en su salsa, en el mítico Whiskey A Go Go, y resulta que va a ser el último.

Y me siento un poco raro. No puede decirse que sea un fan fatal de Motörhead pero me podía el puro cliché (casi paródico) de sexo, drogas y rock ‘n’ roll que representaba este señor tan peculiar. Disfruté muchísimo con la lectura de su autobiografía con la que confirmé que me gustaba más Lemmy como icono que Lemmy como artista, aunque todo mi respeto para esto último: el tipo siguió dándolo todo hasta el final de sus días. Se le atribuye la frase "(…) Cuando muera será un buen momento para dejar de tocar, porque allí es cuando Dios te dice que debes moderarte, cuando mueres (…)" y lo ha seguido a rajatabla, se ha retirado dejándose la piel y las fuerzas en el escenario. Literal.

Voy a echar de menos sus rabietas de abuelete cascarrabias y verle despotricar contra todo y contra todos. Donde quiera que esté, espero que le sirvan un último Jack Daniels con Coca Cola bien frío. De momento, en esta página, vamos a recordarle así.

29 sept 2015

Overkill (Metallica versiona a Motörhead para el 50 cumpleaños de Lemmy, Whiskey A Go Go 1995)

Ya os contamos hace poco que la autobiografía de Lemmy estaba plagada de anécdotas y referencias a miles de grupos. La mayoría de esto último son rifirrafes y puyas por parte de un Lemmy que no deja títere con cabeza pero al que también hay que reconocerle buenas palabras con sus amigotes y afines. Uno de los grupos que sale mejor parado en el libro es Metallica y con razón, no en vano Lars Ulrich y el malogrado Cliff Burton eran los presidentes del club de fans de Motörhead en toda la Costa Oeste de Estados Unidos cuando no eran demasiado conocidos fuera de Inglaterra y estaban empezando a forjarse una reputación al otro lado del charco.

Una de las mejores anécdotas al respecto sucedió en el 50 cumpleaños de Lemmy, cuando su manager le organizó una macro fiesta sorpresa en Whiskey A Go Go muy posiblemente su local favorito de Los Angeles. Aparte de reunir a lo más granado del gremio por allí aparecieron Metallica, auto-renombrados para la ocasión como The Lemmys, disfrazados como el Sr. Kilmister (con unos pelucones de órdago y gafas de aviador  ad-hoc) y dispuestos a marcarse unas versiones de Motörhead como esta mandado. Curioseando un poco hemos encontrado un video de aquella mítica actuación y la verdad es que es impagable, un acto de admiración absoluto además de un regalazo inmenso (queremos el teléfono de ese manager para que nos organice el cumpleaños). Atentos a esta ruidosa versión de Overkill y a las pintas de James Hetfield y compañía. Una pena que se lo perdiera el bueno de Cliff.


TRIVIA: Esta actuación constó de 7 temas de los cuales 4 (Overkill, Damage Case, Stone Dead Forever y Too Late Too Late) fueron recuperados como caras-b del single de Hero of the day (¡vaya contraste!) y posteriormente para Garage Inc. el monumental disco de versiones que se marcaron que, aparte, es el disco de Metallica favorito del Sr. Forfy.

19 ago 2015

Lemmy: La autobiografía (Ian Kilmister con Janiss Garza. Es Pop Ediciones, 2015)

En Mundo Alocado tenemos un problema con los libros: leemos de forma tan compulsiva y errática (el índice de abandono debe rondar el 80%, de Juzgado de guardia) y queremos recomendaros tantas cosas que no damos abasto. Esto se traduce en que al final, ni hacemos reseñas, ni recomendamos, ni decimos lo que estamos leyendo (¡aunque sea para posturear!) y muy mal que nos parece porque la Biblioteca Alocada está llena de maravillas. Así que vamos a ponerle un poco de remedio al asunto y os contamos cuatro cosas de la lectura veraniega que más estamos disfrutando: Lemmy: La autobiografía.


La verdad es que nuestra elección se las trae porque vamos a hablaros de este libro cuando llevamos leído más o menos la mitad, justo cuando Lemmy acaba de fundar Motörhead. Es decir, en el momento en el que las cosas se van a poner realmente interesantes aunque la verdad es que el camino hasta ese punto no ha podido ser más movido. Las desventuras de Ian “Lemmy” Kilmister no tienen desperdicio alguno, son puro cliché de sexo, drogas y rock ‘n’ roll al borde de la caricatura pero nos tienen totalmente enganchados. Hay dos factores que nos influyen, el primero es que tenemos cierta debilidad por Lemmy, como personaje en sí, desde que vimos el documental que le dedicaron en el año 2010. Hasta ese momento nos parecía poco menos que un gilipollas, un tipo bastante pagado de sí mismo que parecía estar perdonándote la vida con cada declaración que salía de su boca. Puede que, en esencia, sigamos pensando lo mismo de él a día de hoy pero ese documental nos mostró a un tipo carismático, con un sentido del humor bastante autoconsciente y muy querido por su entorno. Nos pareció hasta entrañable y todo, de verdad que le vemos con otros ojos desde entonces.

El segundo factor es que el libro está muy bien escrito. La labor de Janiss Garza, la periodista encargada de dar forma al batiburrillo de recuerdos y anécdotas de Lemmy, debe haber sido entre divertidísima y titánica. Nos la imaginamos en casa del propio Lemmy mientras este le explica que todo el rollo de la imaginería nazi que decora el cuarto es por coleccionismo y le saca un Jack Daniels con Coca-Cola detrás de otro. Y empieza a largar y largar y largar. Pensamos que el propio cuaderno de notas de Janiss puede ser más interesante que el libro porque en lo que llevamos leído el propio Lemmy reconoce en más de una ocasión que es posible que las cosas no sean exactamente como las recuerda. El relato, en primera persona, sigue cierta cohesión temporal pero la sensación es la de que Lemmy podría estar contándote todo esto en un bar, con continuas interrupciones y chascarrillos, con un entusiasmo fuera de sí. Y decididamente sin pelos en la lengua ni corrección política alguna. Es fascinante conocer un poco más del personaje pero también lo es conocer todo el contexto, los grupos de la época (es la enésima vez que escuchamos que Los Beatles eran realmente los tipos duros y los Rolling Stones los niños de mama, por cierto) los movimientos musicales, las tribus urbanas… Es historia pura del rock ‘n’ roll y nos la está contando un tipo que estará ensimismado en su propio ego y de vuelta de todo y la pose y lo que queráis, pero que ha sido uno de los protagonistas de lo que cuenta. Esto hace que el libro sea mucho más que un compendio de anécdotas de borrachera y drogas porque cada vez que habla de músicos, grupos o actuaciones de la escena musical británica de los 60, 70 y 80 ofrece una cantidad de detalles tremenda. Jannis ha hecho un trabajo alucinante dando forma a todo esto. 

Posiblemente acabemos el libro en un par de días y podríamos haber hecho una reseña en condiciones pero, definitivamente, nos hemos contagiado del entusiasmo espídico del Sr. Kilmister y hemos querido recomendarlo aquí y ahora. La única pega de la bellísima edición de Es Pop (editorial que nos tiene enamorados con su catálogo y sus diseños) es que, aunque se haya editado en España en este año, recoge un material que es original de 2002. Mucho ha llovido desde entonces y, seguramente, muchas cosas estrambóticas le habrán pasado en todos estos años a este señor mayor con incontinencia verbal y eternas ganas de jarana. Que sigue en activo y que sigue generando titulares demenciales. Genio y figura.