Páginas

5 abr. 2020

Días de borrasca [víspera de resplandores] (pt. 11)

The things you own end up owning you


Para el reporte de hoy me toca lloriquear un poco. Problemas del primer mundo y filosofía de baratillo. Si no queréis acompañar, la salida está en la esquina superior izquierda. 

Desorden, consumismo, acumulación de cosas, recuerdos, angustia y neuras diversas, en el marco de esta cuarentena, tras el salto.


Diogenes. Jean-Léon Gérôme. 1860


Uno de los proyectos personales que he querido llevar a cabo desde que empezó el confinamiento es poner un poco de orden entre el Diógenes (material y digital) en el que vivo. Es algo que postergo hasta el infinito y a lo que nunca quiero dedicar tiempo así que me pareció que el contexto actual era la ocasión perfecta para ponerme en serio. Del Diógenes material he sacado (o mejor dicho, me he dado cuenta de verdad) una conclusión clara: tengo demasiadas cosas y necesito menos. Estos días me está divirtiendo bastante abrir cosas totalmente nuevas y que no he tocado desde que las compré (unboxings en toda regla: de no haber quitado ni el plastiquito), pero tengo una sensación de culpabilidad bastante grande. Siempre pienso que daré salida a todo lo que compro pero está claro que no es así, por lo que tengo que tomar medidas. Lo que no ha logrado la pavisosa de la Marie Kondo lo logra el COVID-19 y quedarme en casa.

Lo material es la parte que veía mas manejable, quizá por ver que ocupa un espacio físico, tangible. La parte digital era la que me daba miedo y, efectivamente, ha sido demasiado para afrontar. He empezado a atacar una montaña de DVD's, CD's y discos duros externos donde tenía almacenadas mil millones de cosas de cualquier manera, sin orden ni concierto. Con los DVD's y CD's he alucinado: es increible la cantidad de cosas que he llegado a acumular hasta la fecha, a las que he dedicado tanto tiempo para descargar, recopilar, grabar... y que han quedado totalmente en el olvido. Tomé una decisión salomónica que fue la de conservar cualquier cosa que fuera personal (trabajos, escritos y, sobre todo, fotos) y destruir el resto. He tirado tantísimos DVD's y CD's que me da hasta vergüenza decir el número. Películas, música, cómics, videojuegos, revistas, imágenes, programas, series... si no lo he echado de menos en todo esté tiempo, no valía la pena conservarlo, sobre todo teniendo en cuenta que ya tengo todas esas necesidades hypercubiertas con soportes que tengo mas a mano.

Al principio me costaba más destruir e intentaba justificar si debía o no debía sacrificar el disco (¿tampoco ocupa tanto, verdad?) pero, conforme avanzaba, más satisfacción me producía tirarlos a la basura y asumir que eso era lo correcto. Tuve una pequeña crisis que me hizo, sin yo saberlo, un pequeño spoiler de lo que me ha pasado hoy. Gran parte de los DVD's o CD's mas antiguos no funcionaban y no se realmente ni lo que tenían dentro. Lo que pasa es que alguno estaba rotulado con cosas tipo "Fotos Cumpleaños 2005" y me ha dolido no sólo no poder recuperar eso, sino que cosas importantes estuvieran, literalmente, sepultadas en un vertedero de acumulación sin sentido.

Superada la masacre de policarbonato del párrafo anterior (no sufráis por el medio ambiente, que están pendientes de que los lleve a un punto limpio o donde quiera que se reciclen), me puse con los discos duros externos, sintiendo que ya había pasado la parte dura. Tengo tan sólo dos, de 1TB, y la verdad es que los uso mucho y los tengo siempre a mano, por lo que el grado de Diógenes era menor. Aquí fuí algo más selectivo y me dediqué a borrar cosas a las que no iba a dar salida en el medio plazo. ¿Series que ya he visto? Borrar. ¿Rom-sets infinitos que no voy a jugar jamás? Borrar. Mucho más facil todo, donde iba a parar. Con el que liberé más espacio decidí hacer lo que no había hecho con los DVD's y CD's en su día: cribar cosas personales y destinarlo a hacer una copia de seguridad con cosas importantes.

En ello llevaba estos últimos días hasta que esta mañana ese disco duro se ha roto. No se muy bien lo que ha pasado pero se ha extraido mal y no lo reconoce ningún dispositivo. No quiero entrar en lo técnico: llevo toda la mañana intentando ver lo que le pasa y, según he visto y consultado, estoy 99% convencido de que es irrecuperable. El 1% de expectativa se lo daré a alguna empresa especializada cuando salgamos del confinamiento. Espero comerme mis palabras. Lo doy por perdido.

Pensareis que este post kilométrico es para lloriquear por la pérdida, pero no. Es porque quiero documentar la reacción que he tenido. La reacción que he tenido justo en estos momentos. No os podéis imaginar lo que me ha jodido que se rompiera. Pienso realmente que he perdido para siempre cosas muy importantes. Me he cabreado muchísimo, me ha superado la angustia, la rabia y la impotencia. Y en paralelo a toda esa maraña asquerosa, no he dejado de recriminarme la estupidez de la situación. La estupidez de mi comportamiento en esta situación, el hecho de que me estuviera afectando tanto. Estamos en un escenario de pandemia terrible en el que ni tan siquiera me hace falta mirar al estado general de las cosas para ver lo realmente mal que están. Soy muy afortunado porque yo y mi familia mas cercana nos encontremos bien. Todo un privilegiado. Y, aún así, aún pensando esto, aún pensando que esto es lo razonable y que lo demás son tonterías secundarias... mi grado de frustración ha tardado en bajar mucho mas de lo que quería. Y eso no puede ser. Objetivamente, no puede ser, no tiene ningún sentido.

Una de las cosas que me ha ayudado a dejar esa rabia absurda atrás ha sido forzarme a escribirlo. El hecho de pensar que iba a escribirlo en la página me ha desbloqueado, me ha hecho avergonzarme de mi mismo y poner en su sitio un problema que ahora mismo no me atrevo ni a calificar como tal. Contarlo por aquí me ha hecho ver que es una tontería que no tiene que hacerse hueco en mis preocupaciones (menos en el contexto en el que estamos) y ver, asimismo, que el responsable de que eso no ocurra, soy yo. Además de algo que tengo que grabarme a fuego: independientemente de lo que haya perdido (hoy ha sido eso), tan solo es algo material.

Le he pegado una pegatina al disco duro para distinguirlo del otro por si lo llevo a algún sitio especializado, pero ahora mismo pienso que hace una mejor función como totem, como recordatorio de mi estupidez. Y de la verdadera suerte que tengo. Si estos son los desvaríos del confinamiento, espero sacar algo bueno de ellos.



3 comentarios :

Mestre de FOL dijo...

A mi se me rompió un disco de un tera de música, incluyendo todos los conciertos bootlegs de Oasis hasta esa fecha. TODOS, incluídos los hechos sin Liam en USA, algo inencontrable hoy día.
En fin, c'est la vie.

Mycroft dijo...

Por cierto, ese comentario era de maese mycroft

Sr. Forfy dijo...

Madre mía, que dolor.

Yo, realmente, no se cuanto he perdido pero lo que sí se es que ha sido un mazado. Me quedó un post vergonzoso para la posteridad... pero necesario para no perder los nervios en un futuro (cuando esto mismo me vuelva a pasar).

Supongo que la mayoría de cosas quetenía son recuperables (no como las joyas que tenías tú, que eso si lo veo imposible de conseguir de nuevo...) pero lo que mas me fastidia es no saberlo porque soy desorganizadísimo. Eso ha jugado a mi favor y en mi contra, no era un disco duro sólo para fotos (menos mal) pero vete a saber lo que se ha borrado.

C'est la vie, como bien dices.