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27 feb 2015

El Ministerio del Tiempo - El tiempo es el que es (RTVE, 2015)


Es curioso, y creo que bastante significativo, lo que me está costando hacer una pequeña reseña de El Ministerio del Tiempo. Me subí al carro de la serie en el último minuto porque me enteré de su existencia el mismo día de su estreno, este pasado martes. El argumento me resultó atractivo (como todo lo que contenga viajes en el tiempo), la producción parecía bastante sólida y mi búsqueda de información estaba desbordando mis expectativas. Como podéis ver, un coctel peligroso porque me iba a ser muy difícil enfocarla sin ideas preconcebidas. Recuerdo pocos casos de construcción de hype tan directo (literal), de tanta unanimidad para encumbrar a un producto nacional antes de su estreno. Me sorprendió también encontrar una etiqueta ya asignada a la serie que se repetía en múltiples artículos y que no me podía generar más desconfianza: “Doctor Who a la española”, algo que, tanto antes como después de ver el primer capítulo, me ha parecido un error innecesario. No sólo creo que no es el espejo en el que tiene que mirarse, también significa poner un listón imaginario que no le hace ningún favor. Y no estoy hablando de que las comparaciones sean odiosas y haya que esquivarlas: El Ministerio del Tiempo me ha parecido una serie con suficiente consistencia como para sostenerse por sí sola. Con unas intenciones y unos resultados que no necesitan ser respaldados, ni justificados, por asociación a otras producciones. Recurrir de entrada a este tipo de referentes comparativos, siempre hacia producciones extranjeras (tenemos otro ejemplo reciente: La isla mínima, "el True Detective a la española") es apelar a determinados complejos que lamentablemente parecen asociados a cualquier producto nacional.

15 ene 2015

Agent Carter – Now is not the end (ABC, 2015)


En Marvel tienen una suerte en lo relativo a castings que no se lo creen ni ellos. No obviemos el brutal trabajo (y los cheques) que hay por detrás pero ejemplos como el de Robert Downey Jr., del que aprovecharon de forma totalmente consciente su pasado repleto de adicciones como meta-transfondo para dar forma al Tony Stark perfecto, son de aplaudir hasta dejar las manos en carne viva. Y no fue una mera casualidad. También tenemos por ahí danzando a Tom Hiddleston, actor que posiblemente no diera el perfil mental de lo que esperábamos de Loki y que logró secuestrar al personaje y al público. Por no hablar del golpe de efecto con Samuel L. Jackson jugueteando desde el Universo Ultimate. O Clark Gregg, el fan-service personificado, y cuyo Agente Coulson se desplaza con facilidad pasmosa entre los diferentes medios (el cinematográfico, el del cómic, el televisivo, lo que le echen). No nos quedamos cortos de ejemplos. Lo mejor es ver la implicación de cualquiera de los citados al respecto, se llevan el personaje puesto a la Comic-Con, a cualquier entrevista promocional y ves a actores disfrutando de su trabajo, al Universo Marvel vivo más allá de la pantalla o el papel.

21 dic 2014

Tenemos que hablar de Los Simpson


Termina 2014 y me entero casi de pasada que Los Simpson cumplen 25 años desde su primera emisión (17 de diciembre de 1989). Sentimientos encontradísimos con una serie que ha sido parte imprescindible de mi educación cultural pero que a día de hoy no puede producirme más pereza porque lleva como, no sé, ¿15 temporadas?, viviendo de las rentas. Acercarme a un episodio de Los Simpson actual me da rabia, me hace sentir viejo, contar batallitas, rememorar tiempos mejores. Nostalgia de la mala. No puedo negar que sigo picoteando de vez en cuando buscando algo de la gloria de antaño pero desanima salir escaldado tantas veces. Eso sí, me da igual ver mil veces alguno de mis episodios favoritos. Escribo estas líneas después de ver El Flameado de Moe (emitido en 1991) y sigo pensando que es absolutamente perfecto, un clásico que es oro puro.

Los Simpson son víctimas de una continuidad estancada que no permite que crezcan ni evolucionen. Esto es algo parecido a lo que pasa en el Universo Marvel o en DC con la salvedad de que el cómic es un medio mucho más ágil para ofrecer soluciones temporales u ocurrencias diversas que mantengan el interés. Sin embargo siguen sin encontrar una solución al problema base, la existencia de relevos efectivos (relevos generacionales) para sus buques insignia. No hay un relevo para el Spider-Man clásico como no hay un relevo para Batman, aunque de vez en cuando veamos alguna intentona que pasa con más pena que gloria porque parece ser que el espectador/lector quiere que las cosas cambien lo justo para que, al final, no cambien nada.