18 oct. 2017

Rhinestone Eyes Fully Animated Music Video (Gorillaz, 2010 - Richard Van As, 2017)

¿Mi canción favorita de Gorillaz? Rhinestone Eyes. Hay que ser especialito, sí. Con todos los videoclips chulísimos que tienen elegí el único single que se quedó sin. Iba a ser la continuación directa de On Melancholy Hill (canción que me parece perfecta para un fin de fiesta) pero EMI decidió cancelarlo por restricciones presupuestarias. Puede costar creerlo porque siempre han sido un grupo tremendamente exitoso pero es cierto que Plastic Beach vendió muchísimo menos que Demon Days, posiblemente un cénit creativo que no volverán a alcanzar. Este era el estado de las cosas en 2010 cuando el grupo fue desvaneciendose hasta practicamente este año con el lanzamiento de Humanz, que, si bien no me convence en exceso, los ha vuelto a poner en primera línea.

La verdad es que en su día me quedé con un palmo de narices con lo de Rhinestone Eyes porque siempre he valorado más a Gorillaz por su estilo y parafernalia visual (fan absoluto de Jamie Hewlett) que por la música. Sacaron un montaje con el storyboard de lo que podía haber sido el videoclip y la cosa prometía muchísimo, pero todo quedó sobre el papel.

Hasta hace mas o menos un mes. 

Porque hoy toca hablar de una Odisea Fan de esas que me gustan tanto para esta página. Resulta que Richard Van As (animador que ha participado en menudencias como Bojack Horseman, Rick y Morty o Anomalisa...) decidió dar vida al storyboard por su cuenta y riesgo. Un esfuerzo titánico que le ha llevado la friolera de 6 años para terminar y cuyo resultado es simplemente impecable. Este tipo de ejercicios de amor fan absoluto me dan la vida. Atentos a esta auténtica pieza de orfebrería:


BONUSTRACK: La comparativa entre el storyboard y el resultado final es impresionante. ¡Vaya trabajazo!

Pequeño botín de Sitges 2017

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Creo que no hay mejor foto para inaugurar mi cuenta de Instagram (y abrazar al fin el influencerismo sin concesiones) que esta. He pasado unos días maravillosos en el Festival de Sitges donde he batido una marca personal: no he visto ni una sóla película. Ya comentaba en el pasado que soy un festivalero de lo mas chuchurrío y que edición tras edición voy pasando mas tiempo en los bares y en los puestecitos (serán siempre los mismos pero bien que picoteo) y menos en las proyecciones. Este año lo he llevado al límite...

Sea como sea este festival es algo que necesito. Me sigue encantando el ambiente que genera y codearme con gentes de bien como el Sr. Yume, Daniel Lasmarias, los titanes de El Pájaro Burlón o el incombustible José Hernández. Me cuelo en sus conversaciones trasnochadas como quien no quiere la cosa y con lo que van soltando elaboro un mega-listado de películas pendientes que me cunde lo indecible. Esperad mas pronto que tarde mi selección de este año para la página. Mientras tanto sigo haciendo fotitos y poniendo filtros cuquis y demás, que le estoy cogiendo el punto a esto de posturear.

11 oct. 2017

No opinion

El (alguna vez conocido como) Señor Perla, tipo con más criterio del que se encargaba de pregonar, me ha servido de inspiración en incontables ocasiones. Grandísimo compañero de fatigas y poseedor de un flow incomensurable, tiene la que posiblemente sea mi camiseta favorita de la historia. Esta:



No opinion. Lema al que me aferro como un clavo ardiendo en tiempos convulsos. Porque quiero pero no quiero hablar de Cataluña, tema que me tiene horrorizado y saturado a partes iguales. De esto último tengo que entonar el mea culpa: menos inmersión en redes sociales me hubiera venido realmente bien estos días, pero parece que no aprendo. Llevo como dos semanas picoteando compulsivamente en mi Facebook y en Twitter con la fascinación del que contempla un accidente de tráfico. Repugnado por una parte pero sin poder apartar la vista del desastre que tengo delante de mis narices.

Me ha resultado bastante liberador continuar con el perfil que he adoptado en redes sociales, básicamente un 100% de cotilleo extremo y un 0% de interacción. No tener la necesidad de dar mi visión de las cosas o posicionarme, algo que, a la vista de todo el ruido que me rodea, parece un peaje obligatorio para el uso de cualquier red social. No se cómo lo hubiera afrontado de haber sido un usuario más activo en los últimos tiempos (¿me habría arrastrado la inercia?) pero me ha resultado muy cómodo agarrar el paquete de palomitas y sentarme a leer este fanfiction demencial en el que se ha convertido todo esto del Procés.

Me siguen sorprendiendo todos esos Expertos que salen hasta debajo de las piedras (¡cuánto talento desperdiciado!). Tenemos de todo como en botica, Expertos en Historia de España, de Cataluña, en Derecho Constitucional, en Mediación Internacional y Arbitraje, en Legislación de todo tipo habida y por haber... Opinadores oficiales del Reino (del que sea) para todos los gustos y colores. Los envidio casi tanto como a esos exaltados que lo tienen todo clarísimo y pueden posicionarse en blanco o negro sin problema alguno. O enarbolar ese objeto de postureo nivel extremo que cruza las barreras de lo virtual para etiquetarte en el Mundo Real™: la bandera. Ojala encontrar calidez envuelto en una de esas banderolas estándar del chino en vez de pensar que son símbolos secuestrados, dirigidos, aleccionados, interesados y cargados de inquina dependiendo del ojo que los mire.

Desgraciadamente me muevo en una escala de grises, que pienso que es una posición difícil de argumentar porque te viene a dejar en medio de ninguna parte. Y desperdiciar tiempo bajando al barro del combate dialéctico y el postureo tampoco veo que me vaya a compensar mucho. Ni a mí ni a nadie porque, falsas modestias aparte, el hecho objetivo es que fuera de mi (reducido) círculo vital  mi opinión no tiene ninguna importancia.