4 ago. 2017

Sins of the Parents


Momentos en los que me gustaría vivir debajo de una piedra: la despixelación de Andreita. Era un evento prácticamente imposible de esquivar y me lo comí con patatas en el trabajo que es mi punto caliente por excelencia de inmersión en el Mundo Real™. El Día de la Revelación el ambiente bullía en la oficina (bulle con cualquier chorrada Huffingtongpostiana-viral a decir verdad) mientras se jaleaba lo fea que es la muchacha. Me veo rodeado de elementos objetivamente más difíciles de ver que un kilo de mierda opinando de guapura ajena. Todo correcto. Los memes vuelan, el más compartido: el de que se firme una petición para que le vuelvan a pixelar la cara. No hay litros de café en vena que permitan superar una mañana así en condiciones. Acoso puro y duro desde las atalayas de la superioridad moral.

La principal responsable del agujero negro de atención mediática que es Andrea Janeiro Esteban es su madre. Dentro del personaje de madre amantísima, sacrificada y doliente que se fue construyendo uno de sus gritos de guerra fue aquello de que por su hija MA-TA-BA. Si Mattel hubiera hecho una muñeca de ella tendría un botón con esa frase, tan marca de la casa que su hija la hereda de forma literal en su presentación oficial en sociedad. Es curioso como cambian las tornas porque mientras que la (elevada a los altares) Princesa del Pueblo ganó su estatus mediático desde el cariño del populacho, la heredera comienza su rodaje enfrentándose al odio. Todo el trampantojo del mundillo del corazón es de un absurdo que tira para atrás pero en este caso incluso la Policia ha tenido que tomar cartas en el asunto. Es terrorífica la cantidad de atención equivocada que generan determinados personajes y como, con la tontería, puede normalizarse el acoso y derribo.

Sea como fuere, comienzan sus preparativos para el estrellato. Seguirán las exclusivas, llegarán los novietes (si se hace caja con el desvirgamiento me vuelvo a mi planeta), el famoseo de tercera, los Grandes Hermanos VIP, la portada de Interviú, el estatus de tertuliana de medio pelo, la drogaina y el mundo de la noche, el venderte sartenes o la píldora… y, si se la quiere, bien, la Princesita del Pueblo, pero si se la odia, bien también: el Plan seguirá su curso. Hay una potencial abanderada para toda una generación de jóvenes, jóvenas y viceversa; un relevo generacional con una capacidad de hacer caja y de seguir esparciendo mierda incontestable. De momento ya tiene garantizadas cuantas entrevistas quiera para hablar de cómo se sintió El Día de la Revelación.

Así que nada, a seguir insultándola. Andreita es un cardo RT

Creemos otro monstruo.


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