18 oct. 2017

Pequeño botín de Sitges 2017

Una publicación compartida de Forfy Mc Posturer (@mr.forfy) el

Creo que no hay mejor foto para inaugurar mi cuenta de Instagram (y abrazar al fin el influencerismo sin concesiones) que esta. He pasado unos días maravillosos en el Festival de Sitges donde he batido una marca personal: no he visto ni una sóla película. Ya comentaba en el pasado que soy un festivalero de lo mas chuchurrío y que edición tras edición voy pasando mas tiempo en los bares y en los puestecitos (serán siempre los mismos pero bien que picoteo) y menos en las proyecciones. Este año lo he llevado al límite...

Sea como sea este festival es algo que necesito. Me sigue encantando el ambiente que genera y codearme con gentes de bien como el Sr. Yume, Daniel Lasmarias, los titanes de El Pájaro Burlón o el incombustible José Hernández. Me cuelo en sus conversaciones trasnochadas como quien no quiere la cosa y con lo que van soltando elaboro un mega-listado de películas pendientes que me cunde lo indecible. Esperad mas pronto que tarde mi selección de este año para la página. Mientras tanto sigo haciendo fotitos y poniendo filtros cuquis y demás, que le estoy cogiendo el punto a esto de posturear.

11 oct. 2017

No opinion

El (alguna vez conocido como) Señor Perla, tipo con más criterio del que se encargaba de pregonar, me ha servido de inspiración en incontables ocasiones. Grandísimo compañero de fatigas y poseedor de un flow incomensurable, tiene la que posiblemente sea mi camiseta favorita de la historia. Esta:



No opinion. Lema al que me aferro como un clavo ardiendo en tiempos convulsos. Porque quiero pero no quiero hablar de Cataluña, tema que me tiene horrorizado y saturado a partes iguales. De esto último tengo que entonar el mea culpa: menos inmersión en redes sociales me hubiera venido realmente bien estos días, pero parece que no aprendo. Llevo como dos semanas picoteando compulsivamente en mi Facebook y en Twitter con la fascinación del que contempla un accidente de tráfico. Repugnado por una parte pero sin poder apartar la vista del desastre que tengo delante de mis narices.

Me ha resultado bastante liberador continuar con el perfil que he adoptado en redes sociales, básicamente un 100% de cotilleo extremo y un 0% de interacción. No tener la necesidad de dar mi visión de las cosas o posicionarme, algo que, a la vista de todo el ruido que me rodea, parece un peaje obligatorio para el uso de cualquier red social. No se cómo lo hubiera afrontado de haber sido un usuario más activo en los últimos tiempos (¿me habría arrastrado la inercia?) pero me ha resultado muy cómodo agarrar el paquete de palomitas y sentarme a leer este fanfiction demencial en el que se ha convertido todo esto del Procés.

Me siguen sorprendiendo todos esos Expertos que salen hasta debajo de las piedras (¡cuánto talento desperdiciado!). Tenemos de todo como en botica, Expertos en Historia de España, de Cataluña, en Derecho Constitucional, en Mediación Internacional y Arbitraje, en Legislación de todo tipo habida y por haber... Opinadores oficiales del Reino (del que sea) para todos los gustos y colores. Los envidio casi tanto como a esos exaltados que lo tienen todo clarísimo y pueden posicionarse en blanco o negro sin problema alguno. O enarbolar ese objeto de postureo nivel extremo que cruza las barreras de lo virtual para etiquetarte en el Mundo Real™: la bandera. Ojala encontrar calidez envuelto en una de esas banderolas estándar del chino en vez de pensar que son símbolos secuestrados, dirigidos, aleccionados, interesados y cargados de inquina dependiendo del ojo que los mire.

Desgraciadamente me muevo en una escala de grises, que pienso que es una posición difícil de argumentar porque te viene a dejar en medio de ninguna parte. Y desperdiciar tiempo bajando al barro del combate dialéctico y el postureo tampoco veo que me vaya a compensar mucho. Ni a mí ni a nadie porque, falsas modestias aparte, el hecho objetivo es que fuera de mi (reducido) círculo vital  mi opinión no tiene ninguna importancia.

19 sept. 2017

Haters gonna hate. Hoy: Pablo Motos

Nadie se mola más a sí mismo (by Dani Gove)
Cuando empecé con esto de Mundo Alocado me dije: no odies. Internet está lleno de odio, quejuras y pataletas. Odiar y trolear y echar bilis y espumarajos por la boca son la gasolina de cualquier red social pero el mundo no necesita escucharte despotricar de cosas, me decía a mí mismo y tal. Tampoco necesita este blog si me apuráis, pero de eso hablamos otro día. El caso es que estoy tan tranquilo organizando mis cosas (cosas de no odiar) y veo que ... ¡¡¡ PABLO MOTOS PREMIO NACIONAL DE CULTURA 2016 ARGHHH PERO ESTO QUE COÑO ES ..flkñm,lñz<xmnlñalñmnksadñ´lsdf.ñ-svadñ,lsdafsa.sadvñ-ascv!!!...!!!!!!!!!

16 sept. 2017

For What It's Worth (Liam Gallagher - Live at Air Studios, 2017)

Siempre he sido un fan de Oasis bastante parcial. En la guerra Liam v. Noel me posicioné desde el principio con este último, "el genio", "el alma del grupo". Todos los males del mundo los traía el hermano pequeño y toda la grandeza el mayor. Este pensamiento, por descontado, es completa basura porque esa rivalidad que se traían (que se traen) los hermanitos no podía ser más absurda; vete a saber cuanto de impostada. Por no hablar de que, a día de hoy, en una competición por ver quien es más idiota y prepotente de los dos no se quien ganaría. La guerra de los Gallagher, la chorrada sin fin.

Pero en su momento, cuando Oasis se rompió, ignoré completamente a Liam para irme con Noel. Un abandono en toda regla, al extremo de que practicamente hasta este verano no había escuchado nada de Beady Eye (veredicto rapidísimo: merecieron mucha mejor suerte). Parece que ahora voy a recuperar el tiempo perdido y a hacer un poco las paces con Liam porque lo que estoy escuchando del nuevo disco en solitario me gusta mucho. De los temas que han salido a la luz tenía dudas a la hora de elegir canción entre Wall of Glass y For What It's Worth (hay bastante quorum con que Chinatown es flojita) y me he quedado con la segunda no porque me parezca mejor (justo al contrario) sino porque el video de Wall of Glass tiene una sobredosis de ego que se me atraganta un poco. Está bien para dejar claro que emprendes una nueva trayectoria en solitario pero empacha hasta al mas curtido en egos Gallagher.

For What It's Worth, no sólo me parece muy buen tema sino que posiblemente sea la canción mas Oasis (¡esos violines!) que ha hecho Liam hasta la fecha, algo que recibo con los brazos abiertos. Quienes decíamos que el muchacho era incapaz de hacer letras medio decentes tenemos que comernos un poco nuestras palabras porque, sin llegar a la excelencia del hermano mayor, es una composición bastante notable. Por no hablar de lo impagable que es escuchar a un bocachancla como es él entonar una canción de disculpas. ¡Ah! Y me encanta cómo empieza, lo adopto como mantra para este curso. In my defense, all my intentions were good. 


13 sept. 2017

We've got work to do


 
A principios de semana recibí el poster de Tank Girl que os comentaba a finales de agosto. Va a decorar la Mansión Alocada a las mil maravillas y también me ha recordado que he vuelto a dejar la página en stand-by. Afortunadamente este tipo de cosas me inspiran y me sacan del bloqueo en un pis pas, sobre todo si vienen de regalo con esa pegatina con la que encabezo este post. Fue verla y sentirme amenazado: menos vaguear y mas ponerse manos al teclado con Mundo Alocado. Motivación en vena.

Septiembre es un mes que me encanta, posiblemente mi favorito de todo el año. Tengo grabado a fuego eso de la vuelta al cole/el inicio de curso y ahora mismo todo es planificar mil cosas. Aterrizarlas es otro cantar pero ya veré como se desarrolla el curso. Ojalá que la hoja de ruta que salga entre todo el desorden se parezca un poquito a esto:


22 ago. 2017

Posterama: Tank Girl Emergency Poster Magazine

Las paredes de la Mansión Alocada están quedado preciosas con la sección de los postercitos pero he pensado que necesito alguno motivacional, que estoy un tanto alicaído en este tramo final de agosto (sobre todo tras los últimos acontecimientos). Atentos a mi elección:


Una ilustración brutal y chulísima de Brett Parson (voy a decir esto con la boca muy pequeña: este tipo es tan bueno que me está empezando a gustar mas que Jamie Hewlett) que encima tiene un mensaje muy poderoso. Este tipo de cosas me motivan, si señor. Me ha gustado tanto que me lo he comprado y todo.

I can't let things be this way. 
We can be wonderful. 
We can be magnificent. 
We can turn this shit around.

20 ago. 2017

La sensibilidad herida



Y, de nuevo, la realidad se cuela en la programación de la página. Me resulta muy complicado no hablar del atentado yihadista en Barcelona, ciudad a la que tengo un cariño tremendo y con la que me siento especialmente conectado. Mundo Alocado vive muy cómodamente con sus visitillas diarias, no hay necesidad alguna de clickbait, y aun así aquí estoy juntando letras por alguna especie de compulsión, porque esto no puedo ignorarlo de ninguna de las maneras. Ya han pasado unos días y, mientras que me siento horrorizado (pero nada sorprendido) por los acontecimientos, pienso en mi relación con las redes sociales. Desde el inicio de la tragedia me permiten estar informado al minuto: mi familia y amigos están bien, y sólo por confirmarme eso han cumplido una función esencial. Por cosas como ese servicio vale la pena mantener mis perfiles en Facebook o Twitter. O, visto de otra manera, esa utilidad hace que me sienta obligado a mantenerlos y me crea una dependencia difícil de superar.

A partir de ahí, el resto es ruido, furia, caos y morbo. Me veo rodeado de opinadores-de-todo, expertos (a posteriori) tanto en terrorismo yihadista y política como en analizar el postureo ajeno y lo que cada uno hace o deja de hacer. Distintos tipos de usuarios desesperados por la misma ración de casito, algo que no puedo cuestionar especialmente porque, quizá, mi ración de casito sea escribir este tipo de reflexiones en este blog. Cada uno canaliza su dolor, o lo que tenga que canalizar, como quiere o entiende que está bien o como le da la gana. Personalmente, y por poner un ejemplo, el tema de las banderitas de Facebook me parece un tanto absurdo, pero tampoco creo que tenga que ser objeto de tanto cuestionamiento. Es una puñetera reacción en un momento muy difícil. Que todo el postureo sea ese.

Todo sigue el guión establecido en este tipo de desgracias, con sus hashtags, esas banderitas en el estado de Facebook que ya he comentado, la asquerosa moralina low-cost de los que sólo se acuerdan de Oriente cuando pasa algo por aquí y miles de héroes salvapatrias desde el sofá de su casa. En este caldo de cultivo el odio campa a sus anchas y saca pecho; se aferra como una garrapata al dolor y al daño ya provocado para hacerse grande, expandirse. Con los cadáveres todavía esparcidos por la vía el pueblo llano se revuelca en estas miserias, mientras que los medios de información difunden un bulo tras otro, dificultan la investigación oficial con sus ansias de (des)informar en tiempo real y se lanzan con ansiedad a por la carroña. No por ser esto último poco, o nada, sorprendente, me deja de dar asco. Y nos queda afrontar un monstruo todavía más repugnante y del que ya hemos visto algunos tentáculos a modo de previa: la instrumentalización política de la tragedia.

Todo esto pica y escuece (siempre), pero esta vez querría deternerme en los niveles de morbo asquerosos a los que me he visto expuesto. A los pocos minutos del atropello mi Whatsapp bullía con videos y fotos de la catástrofe, como si tuviera que mirar a las tripas del terror (de forma literal) para ser consciente de lo que ha pasado. En las siguientes horas la tónica de la mayoría de los medios de comunicación será la pornografía: las imágenes de personas destripadas y niños muertos en primer plano. ¿Cuál es el objetivo informativo de esto? ¿Que sepa el tipo de alimañas que han perpetrado esto (noticias frescas: no tenía ni idea de su maldad...) o que me paralicen el horror y el miedo?

ADVERTENCIA: las siguientes imágenes pueden herir su sensibilidad; el mantra previo a la emisión de la carnicería desde todos los ángulos posibles, mientras los reporteros desplazados a la zona rapiñan la capitalización del dolor a cualquier precio. El debate sobre mostrar estas imágenes o no es complicado, pero mi problema no es la sensibilidad, no es mirar para otro lado o ignorar la realidad. La sensibilidad ya la tengo herida porque vivimos en un mundo asqueroso en el que no creo que ayude nada recrearnos en las vísceras y el sufrimiento ajeno de inocentes. Me parece una falta de respeto a las víctimas grandísima pero, peor todavía, me parece que es entrar de lleno en el juego de los terroristas: si consiguen que vivamos horrorizados, que el odio nos consuma, que cambiemos nuestras vidas, han ganado.

Lamentablemente, tengo los ánimos muy bajos por el atentado, estoy triste y dolido y me molesta estar triste y dolido por el mero hecho de que es lo que quieren esos desgraciados. Aparte, se que las redes sociales no son sólo lo que he descrito y que los medios de comunicación tampoco, es mi percepción personal. Son instrumentos y, como tales, dependen del uso que se les dé, pero durante estos días me ha costado ver lo bueno que pueden aportar. Creo que merece la pena hacer un esfuerzo, porque hay historias maravillosas en torno a esta desgracia que también sacan lo mejor de nosotros, que me dan esperanza, que me dan una idea de como plantar cara al terror. Mientras escribo estas líneas con mi teclado bluetooth de los Pokemon (mi kit de escritura de emergencia, ya hablaré de ello otro día), mi hija de tres años no para de reclamar mi atención. Al final, quizá todo consista en dar su ración de casito a quien sí lo merece.